DAVID CANELLADA
La Justicia murciana perdió, el pasado domingo, uno de sus pilares. El magistrado Jaime Giménez Llamas falleció en la noche del domingo en el hospital Morales Meseguer, donde había ingresado hacía cerca de un mes, cuando se le detectó una enfermedad hepática.
La noticia cogió ayer por sorpresa a los miembros de la familia judicial. En el Palacio de Justicia de Murcia todos sabían que Giménez Llamas llevaba varias semanas luchando contra el cáncer de hígado. La rápida evolución de la enfermedad, sin embargo, provocó ayer ciertas dosis de incredulidad entre sus compañeros.
Sus colegas de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial -donde estaba destinado desde hace algo más de un año- aún tuvieron que hacer frente a un juicio antes de poder ir a darle el último adiós al tanatorio Arco Iris. Allí, precisamente, será despedido hoy -a las diez y cuarto de la mañana-. Después de la misa, sus restos mortales serán trasladados hasta la localidad almeriense de Huercal Overa, de la que era originario y a la que solía escaparse siempre que podía.
Giménez Llamas, de 69 años, se incorporó a la justicia murciana en el año 1984. Llegaba desde Castellón para hacerse cargo del Juzgado de Instrucción número 1 de Murcia -conocido hasta el año 1989 como Distrito IV-. Una inusual carrera le mantuvo fiel al frente de este órgano judicial durante más de veinte años.
En diciembre de 2005 pasó a integrar la plantilla de la Audiencia Provincial de Murcia. Su primer destino estuvo en la Sección Cuarta, donde los funcionarios y magistrados le recuerdan como "un gran profesional". El mismo recuerdo mantiene el presidente de la Audiencia Provincial, Andrés Pacheco.
"Era una persona sosegada, que infundía calma y tranquilidad pero que era, a la vez, muy vitalista. Sobre todo -recuerda Andrés Pacheco-, era un hombre de derecho, un juez de raza". Ese aire tranquilo, unido a que era algo mayor que sus colegas, le convertía "en un referente para todos nosotros". "Hoy no perdemos a un compañero, sino a un amigo".