CRISTINA FERNÁNDEZ. Unos 12.000 euros y 36 meses de espera. Eso es lo que conlleva para una familia adoptar a un niño procedente de China, uno de los países del mundo en el que más se buscan a pequeños.
No todas las adopciones internacionales resultan tan costosas ni implican procesos tan largos, pero lo cierto es que muchos murcianos no pueden costear en plena crisis económica los trámites y viajes necesarios para convertirse en padres de uno de estos niños, al tiempo que otros muchos se han podido desanimar por las dificultades, cada vez mayores, que presentan algunos países.
El resultado es que el número de adopciones internacionales en la Región ha caído considerablemente en los últimos tres años, pasando de 233 en el año 2006 a 170 en 2008, lo que supone un descenso del 72%.
"Es cierto que en la Región se ha producido una disminución de todos los tipos de adopciones", señala Laura Muñoz, directora general de Familia y Menor, quien no descarta que la situación económica pueda influir a la hora de iniciar los trámites.
"El coste depende del país, las estancias, los viajes y si se tramita a través de una empresa colaboradora,... ". Lo cierto es que adoptar un niño de China o Rusia puede tener un coste de 12.000 euros. Los datos que aporta la directora general de Familia y Menor son que en 2006 se produjo un 'boom' en el número de niños de otros países adoptados en Murcia, en total 233; cifra que ya se redujo en 2007, pasando a 189, y que siguió cayendo en 2008, con sólo 170 adopciones internacionales.
Laura Muñoz apunta que las adopciones nacionales también han disminuido. "En estos casos -señala- el coste que tienen que afrontar las familias es el del mantenimiento de un hijo".
Pero el aspecto económico no es el único factor que está detrás de que las familias murcianas realicen menos solicitudes, también influyen las dificultades y las largas esperas a las que tienen que hacer frente. En este sentido, la directora general de Familia recuerda que los trámites para adoptar a un niño chino pueden prolongarse 36 meses y que Rusia tenía cerradas sus puertas hasta hace poco. Por otro lado, los trámites con Etiopía, por ejemplo, "son bastante rápidos, pero nos da miedo que se colapse", señala Muñoz, quien apunta que otros países ofrecen facilidades pero España no se decide a firmar convenios con ellos "por no contar con todas las garantías".
Hay que tener en cuenta que el Gobierno debe tener la seguridad de que no existe tráfico de niños ni falsificaciones de documentos cuando se establece este tipo de colaboración con otro país y esto es lo que retiene al Gobierno nacional a la hora de dar el paso con ese tipo de convenios.