A.T
Defensa admite que el paso de un ejército de reclutamiento obligatorio al modelo de profesionalización vigente no consiguió las expectativas previstas, ni permitió alcanzar los objetivos en cuanto número de efectivos de Tropa y Marinería establecido en la Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas. Achaca este fracaso a la temporalidad y otras condiciones del anterior modelo, que dio lugar a un elevado flujo de entradas y salidas de marineros y soldados que generaron inestabilidad y condujeron a una situación de estancamiento en la que no se alcanzaba el número de efectivos necesario. Sin embargo la aprobación de la Ley 8/2006, de 24 de abril de Tropa y Marinería estableció un nuevo sistema con la finalidad principal de consolidar la plena profesionalización. Para conseguir ese objetivo se posibilitó al soldado y al marinero una prolongada relación temporal con las Fuerzas Armadas y, a su término, se le ofrecía un abanico de salidas laborales y unas medidas socioeconómicas que tenían en cuenta los años de servicio realizados, lo que convirtió el ingreso en las Fuerzas Armadas en una opción más atractiva. El nuevo modelo garantiza a los soldados y marineros la posibilidad de completar su trayectoria profesional comenzando su relación de servicios con un compromiso inicial renovable hasta 6 años de duración y ofreciéndoles la opción de suscribir otro de larga duración que llegue hasta los 45 ó 47 años, dependiendo de la edad de incorporación y pudiendo acceder durante su vigencia a la condición de permanentes. Además, las mejores retribuciones y conciliación de la vida familiar han consolidado la permanencia en las Fuerzas Armadas.