MARÍA JESÚS GALINDO
Los solares del casco antiguo no son sólo espacios abandonados o focos insalubres que sirven de alojamiento a los sin techo. Un buen ejemplo de ello es la iniciativa de dos empresarios de Cartagena que han transformado dos de estos espacios en la futura sede de la nueva asociación Juventud Alfarera de Cartagena, ‘Juvenalcart’, destinada a formar a los jóvenes en las técnicas artesanas de modelado del barro.
Los artífices de este proyecto son Juan Carlos Sanz y la familia del empresario Manuel Padín. El primero ha comprado un solar y los segundos han alquilado otro contiguo con opción a compra. Ambos están situados en los números 5 y 7 de la calle Saura.
La puesta en marcha de este proyecto ha costado aproximadamente entre 15.000 y 20.000 euros.
«Las obras han consistido en la instalación de una reja que delimita parte de la fachada principal de ambos solares. En el interior se han plantado árboles para crear zonas de sombra y se han levantado dos pequeños porches al fondo, para instalar en su interior un torno y un horno y protegerlos de la lluvia», argumentó Manuel Padín.
La demolición de un viejo edificio en ruinas que estaba situado a la espalda de ambos solares, por parte del ayuntamiento de Cartagena, animó a los citados empresarios a tomar esta iniciativa.
«Queremos poner nuestro granito de arena para darle vida a estos espacios, atraer a la gente joven al casco y contribuir también a generar movimiento en torno a los establecimientos hosteleros de la zona», reconoció Padín, propietario del restaurante ‘Las Rejas’, en la calle Saura; el bar ‘Tabaire Universidad’, en la plaza de La Merced; y el ‘Casón Privado’, en la calle Marango.
Asimismo, Padín insistió en que esta zona del casco antiguo de la ciudad «necesita de cultura y de ocio y, sobre todo, que los cartageneros la visiten. El casco antiguo no es sólo el imán de la mezquita ni las prostitutas. Aquí está el colegio del Patronato del Sagrado Corazón de Jesús con una larga tradición y trayectoria en la ciudad; el bulevar del barrio universitario y la sede del rectorado con la Universidad Politécnica mirando al mar».
En este sentido, subrayó: «La idea es que los jóvenes aprendan a manejar el barro utilizando el gran legado que posee Cartagena, con sus tres mil años de historia, en lo que se refiere a la fabricación de objetos de cerámica».
La nueva asociación cultural cuenta con la colaboración de los hermanos Tudela, la séptima generación de una familia de artesanos alfareros de Totana. Estos maestros del arte del modelado ya estuvieron en Cartagena este año, con motivo de la inauguración de una exposición incluida en la programación cultural de ‘Las Rejas’, en la que mostraron parte de sus obras.
La asociación cultural ‘Juventalcart’ rinde homenaje en su sede a Isidoro Valverde con unos versos dedicados a este ilustre cartagenero que permanecen expuestos en un azulejo de cerámica en la pared de uno de los solares, en donde nació el cronista de la ciudad el 12 de febrero de 1929.
«Tu hacer cotidiano, tu estilo hermano, tu profunda entrega, tu cartagenerismo limpio, hombre que dejaste huella de señorío, firmeza y legado», dicen los versos del azulejo en recuerdo del cronista de la ciudad.
Padín confía en que este nuevo colectivo sea un foco de atención para los jóvenes, donde puedan desarrollar su creatividad, al tiempo que aprenden un oficio artesano y llenan de vida una zona actualmente degradada, como son los solares abandonados que existen en esta zona del casco.