MARÍA JESÚS GALINDO
No es que el Partido Popular lo tenga fácil, sino que cada día que pasa la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro, está más cerca de ocupar el sillón de la Alcaldía en la que será su quinta legislatura en el Ayuntamiento.
Y lo más curioso de todo es que el daño que puedan ocasionarle al PP en las urnas la crisis y el desgaste político de 16 años de gobierno, no son nada comparado con el beneficio que supone para los populares la situación de la oposición: dividida y resquebrajada por las luchas y los continuos enfrentamientos internos en el PSOE y en el Movimiento Ciudadano. En lugar de hacerle ´pupa´ al PP, la oposición se ha hecho daño a sí misma reduciendo sus posibilidades de convertirse en una alternativa al gobierno de Barreiro.
Si el PSOE lo tuvo difícil en la época de Antonio Martínez Bernal, quien acumuló derrota tras derrota en las urnas, con un sustituto como Juan Luis Martínez se cubrió aún más de gloria. Martínez asumió el papel de portavoz del PSOE, cuando Ignacio Segado, designado por el secretario regional del PSRM-PSOE, Pedro Saura, como rival de Barreiro en las municipales de 2007, hizo mutis por el foro tras una estrepitosa derrota.
Martínez ya entró con el pie izquierdo porque, tras jurar su cargo como portavoz del PSOE, desautorizó a Saura ante Barreiro cuando éste pactó con la alcaldesa que el grupo socialista tendría dos ediles liberados con dedicación exclusiva a la política: Manuel Torres y Pedro Trujillo. Pues Martínez dijo que no, que quería cuatro liberados y continuó la gresca. No contento con esta actuación Martínez volvió a enfrentarse a Saura al apoyar la candidatura de Javier Mármol en el último congreso regional del PSOE. De este modo, perfiló la crónica de su muerte como portavoz socialista, cargo que fue ocupado por la actual portavoz Caridad Rives en septiembre de 2008.
La historia de desencuentros entre Rives y Martínez, sobre todo por la actitud rebelde de éste, le costó más de un expediente y acabó a finales de 2009 cuando el edil se enfrentó a la ejecutiva regional socialista y amenazó con abandonar el PSOE para presentarse a las municipales de 2011 bajo otras siglas. Lo que entonces fue interpretado como un órdago por muchos socialistas se convirtió poco después en realidad y Juan Luis Martínez, acompañado de la también ex concejal del PSOE Carmen Martínez, crearon su propio partido: Socialistas por Cartagena, cuyo nombre ya es un provocación para sus ex compañeros.
Desde entonces los Martínez, concejales sin grupo político en la Corporación, bombardean a diario a los medios con notas de prensa criticando la gestión del PP y de quien haga falta.
Al otro lado de la oposición, el Movimiento Ciudadano, que en las municipales de 2007 consiguió su segundo concejal, Antonio Mínguez, al desaparecer Izquierda Unida, está sumido en una profunda crisis interna entre las dos formaciones que forman esta coalición: el Partido Cantonal y Convocatoria Independientes por Cartagena (CIC), con un portavoz municipal, Luis Carlos García Conesa, que ya ha tirado la toalla.
Si en 2007, Mínguez se sumó a Luis Carlos García Conesa en el grupo político MC, gracias a la unión de cantonales e independentistas, ahora el enfrentamiento entre ambos partidos puede acabar con la desaparición de la coalición. En estos momentos, un sector de MC liderado por CIC ha dado de baja al PCAN en las filas de la coalición aludiendo al retraso en el pago de las cuotas de los afiliados.
A su vez, en un segundo movimiento, los cantonales de MC han dado de bajo al secretario de la coalición, Ricardo Bas, miembro de CIC. En resumen ambas partes tienen previstas dos asambleas independientes en septiembre y cada una de ellas actúa por libre en nombre de MC. Y por si esto fuera poco la trifulca por llevar la batuta ya ha saltado a los tribunales, con una denuncia del PCAN contra cinco miembros de CIC «por intentar expulsarnos de la coalición», señaló el presidente de MC y secretario general de los cantonales, Celestino García Alfaro.
No hay que olvidar que el PP también ha tenido lo suyo en esta legislatura. Barreiro se vio obligada a cesar a su entonces edil Enrique Pérez Abellán, después de que Juan Luis Martínez denunciase que éste no se abstuvo en la votación en la que se adjudicaba la redacción de varios proyectos del Plan E a su hijo. Posteriormente, tuvo que cesar a Lolo Galindo como asesora municipal porque compatibilizaba este cargo con la administración de una inmobiliaria. Además, el vicealcalde Agustín Guillén fue imputado por un presunto delito de prevaricación al autorizar una licencia de construcción al marido de Lolo Galindo en unos terrenos protegidos. Estos lamentables episodios del equipo de Barreiro, que han coincidido con su primera legislatura en el Congreso, parecen carecer de repercusión comparados con los líos de PSOE y MC.