ANDRÉS TORRES
Las llamas del incendio en los terrenos de la antigua planta de Zinsa llevan más de 48 apagadas, pero los efectos de este fuego siguen candentes. La espectacularidad del siniestro, los grandes problemas que tuvieron los bomberos para sofocarlas y las fuertes explosiones que los vecinos comparaban con el estallido de bombas han llevado a la dirección general de Calidad Ambiental de la Comunidad a abrir un expediente informativo e iniciar una investigación sobre este suceso.
Su máximo responsable, Francisco Espejo, comentó ayer en declaraciones a Onda Regional que los técnicos de su departamento han tomado muestras del contenido de las balsas de residuos para analizarlos y determinar si en algún momento este incendio registrado la noche de lunes pudo suponer un riesgo para la población.
No obstante, lanzó un mensaje tranquilizador y resaltó que las estaciones medidoras de los índices de contaminación de la ciudad de Cartagena no detectaron nada anormal.
Espejo aclaró que los terrenos que ocupaba la metalúrgica tienen la declaración oficial de suelo contaminado, pero añadió que los residuos que debían almacenar las balsas no tenían que haber ardido con tanta intensidad y, mucho menos, provocar las fuertes explosiones que alarmaron a los vecinos de Torreciega.
A este respecto, señaló que los análisis determinarán si los residuos acumulados en dichas balsas son los declarados por los antiguos responsables de la planta y autorizados por la Comunidad.
Asimismo, el responsable de la dirección general de Calidad Ambiental también señaló que su departamento no es el único que ha iniciado una investigación sobre los efectos del incendio en los terrenos de Zinsa, ya que los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) también se han interesado por el incidente y están analizando las causas que lo provocaron y sus posibles consecuencias.
«Parece que nadie sabe lo que se almacena ahí», comentó ayer el presidente de la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse), Pedro García, quien recordó que las estaciones medidoras de contaminación más próximas a Torreciega y, por tanto a Zinsa, se retiraron hace algunos años con el cierre progresivo de las industrias de la zona. El dirigente ecologista señaló que trató de ponerse en contacto con los responsables en materia medioambiental de la Comunidad para conocer el alcance del incendio y la situación de los residuos en esta planta abandonada. «Se encontraban de vacaciones. Volveremos a intentarlo para que nos informen y si no lo conseguimos, remitiremos un escrito», subrayó.
Para Pedro García, lo ocurrido en Zinsa es fruto de la mala gestión sobre el suelo que abandonan las industrias que cierran. «Se marchan sin descontaminarlos y le dejan el pastel a la Administración que luego ha de recurrir a dinero público para solventar esta situación. Hay ejemplos claros como la bahía de Portmán, la balsa Yenny o los terrenos de Peñarroya», destacó.
Por su parte, Ecologistas en Acción ya ha presentado sendos escritos ante la Consejería de Agricultura en los que demanda saber qué tipos de residuos industriales se almacenaban en las balsa y qué emisiones se han producido a la atmósfera producto de las quema de éstos. El colectivo exige a la Administración regional una puesta a punto de los protocolos de actuación ante estos incidentes e incendios y medidas preventivas de control de residuos y vertidos que evite en el futuro situaciones parecidas en el entorno del municipio de Cartagena.
El presidente de la asociación de ex trabajadores de Zinsa, Luis Gutiérrez, también se mostró sorprendido ante la espectacularidad del incendio y, sobre todo, por las explosiones. «No sé lo que ha podido causarlas, porque el material que supuestamente se acumula en esas balsas es jacarita, un residuo del zinc que no debe arder y mucho menos causar explosiones», indicó.
También UPyD Cartagena cree necesaria una investigación y que la empresa justifique si las mercancías peligrosas explosivas en los contenedores fueron debidamente vigiladas y se habían tomado las precauciones necesarias.