JESÚS VIARTOLA
Construir en los terrenos en los que se ubicaba la antigua fábrica minerometalúrgica de Peñarroya, en el barrio de Santa Lucía, no es nada rentable, ni siquiera para instalaciones industriales. Por esta razón, la Autoridad Portuaria está barajando devolver al empresario y presidente del F. C. Cartagena, Paco Gómez, la parcela de 65.000 metros cuadrados que le expropió hace algo más de tres años para ampliar el área de mercancías. Limpiar ese suelo de los restos de metales procedentes del viejo lavadero de mineral costaría nueve millones de euros, afirmó ayer el presidente de la Autoridad Portuaria, Adrián Ángel Viudes.
La parcela de 65.000 metros cuadrados que el puerto expropió a Gómez formaba parte de una superficie mayor de un millón seiscientos mil metros cuadrados en la que el empresario quería –al menos en 2005– construir un proyecto urbanístico de lujo, que incluiría un campo de golf y 7.500 casas, lo que supondría una inversión de 1.500 millones de euros.
Esa pequeña superficie que le expropió el puerto «no vale apenas para hacer nada por el alto coste de su descontaminación», explicó Viudes, quien señaló que la empresa estatal encargada de este tipo de tareas, Emgrisa, ha presupuestado la limpieza del área en nueve millones de euros, «pero siempre y cuando se ubicase allí una terminal de contenedores. Si fuesen terrenos para uso residencial seguro que el coste sería mucho mayor», explicó Viudes.
La fábrica que la empresa Peñarroya tenía en aquel lugar se dedicaba a la desplatación del mineral, por lo que en su subsuelo hay restos de metales como zinc y cadmio. Además, se utilizaba el ácido sulfúrico como materia prima para desarrollar aquellas labores.
Además, según el presidente de la Autoridad Portuaria, «la Comunidad Autónoma no está por la labor de que se haga ese desembolso. Por ello, nos estamos planteando retrotraer el expediente y devolverle los terrenos a su antiguo propietario, y a su vez que él nos devuelva el millón de euros que le entregamos a cuenta del justiprecio de la expropiación», precisó Viudes.
De esta manera y con la devolución de esta parcela, el puerto centra sus planes de expansión en la terminal de contenedores que quiere construir en el paraje de El Gorguel, entre Cartagena y La Unión. Viudes explicó que se va a encargar la redacción de un libro divulgativo, en el que participan dos profesores de la Universidad de Murcia y otros dos de la Politécnica, en el que se recogerá una valoración del impacto socioeconómico de la gran terminal.
Por otra parte, el puerto pagará a la empresa Ership más de tres millones de euros por recuperar la concesión del muelle de graneles sólidos de Escombreras, que se utilizaba para importar uno de los componentes del cemento, el clinker. La caída de la construcción ha hecho que la actividad cementera del cuerpo se haya paralizado casi en su totalidad.