A. T.
La tradición es la tradición y un día nublado no iba a impedir que cientos de cartageneros perdieran la posibilidad de saborear sus monas de Pascua al aire libre, aunque sí que provocó que Cala Cortina estuviera menos concurrida que otros años.
El Parque Torres y Tentegorra fueron los destinos elegidos por los cartageneros para comerse la mona. "Somos un grupo de amigos del barrio de San Félix que todos los años nos juntamos para pasar un buen rato y, de paso, saborear la mona, con huevo, como debe ser", comentaba José María.
Las panaderías y confiterías de la ciudad se habían aprovisionado bien y las monas iban 'cayendo' a buen ritmo. "Habremos hecho unas dos mil. La mayoría de ellas de estilo tradicional, rollo y huevo, aunque también hemos hecho muchas sin huevo, lo que se conoce como la mona Pilatos, en alusión a la cobardía del procurador romano", explicó Francisco Hernández, de la confitería Pani.