M. G.
Los Granaderos marrajos finalizan este año la renovación de su vestuario, ya que la escuadra y la escolta del grupo de cadetes estrena mandiles, manoplas y correajes, además de tizonas, que son los sables que lucen.
"El año pasado les tocó a los mayores, que lo estrenaron todo, menos las tizonas, que son las que nos donó la Armada y que pertenecieron realmente a infantes de Marina", destaca el presidente de la agrupación, Tomás del Pozo.
Los ingresos de esta agrupación se han visto mermados por la crisis, por lo que la renovación del vestuario ha supuesto un doble esfuerzo. "Estamos recibiendo menos donativos pero seguimos trabajando. Además, hay que agradecer enormemente a la junta de mesa de la cofradía y al hermano mayor toda la ayuda que nos están prestando, que es muchísima", explica Tomás del Pozo a esta redacción.
Los Granaderos marrajos ensayan todas las semanas, llueva o truene, según su presidente.
"Es increíble el comportamiento, la disciplina y el sacrificio de los chicos que forman esta agrupación. Trabajan muy duro y sin descanso. Se lo toman como algo personal y eso se nota después en la calle. Ensayamos muy duro para que después todo salga perfecto", aclara Tomás del Pozo.
Los Granaderos ya han iniciado sus desfiles pasionales, con el acto de homenaje a Martín Álvarez. "Pasamos muchos nervios para hacerlo todo bien, pero en cuanto los chicos se ponen el uniforme parece que se crecen. En este acto siempre nos dan la enhorabuena y nos dicen que parecen auténticos militares de lo bien que lo hacen. Es increíble", afirma el presidente.