MANOLI MÉNDEZ HEREDIA
Cartagena está preparada para recibir de nuevo a los navíos norteamericanos que años atrás atracaban el el puerto y generaban riquezas. La crisis se resiente entre los comerciantes cartageneros, que -como los protagonistas de la película de Berlanga- añoran aquellos años en que los buques de la Armada norteamericana atracaban en la dársena y sus soldados recorrían las calles de la ciudad con fines consumistas. Desde 2004 -fecha en que dejaron de producirse sus llegadas- los comerciantes han visto como mermaban sus ventas y quedaban estancadas.
Las visitas de los 'yankis' hacían que sus cajas al final de la noche se salieran de lo habitual, su aportación era muy importante para el desarrollo de la ciudad.
Por este motivo, la COEC tiene intención de restablecer aquellos lazos que un día se vieron truncados por desavenencias políticas entre gobernantes. La patronal cartagenera ve necesario dar un giro a esta situación, quiere volver a dar vida al puerto y aire a los comerciantes. Para ello, ha decidido enviar una carta a la embajada de EE UU para ofrecer el puerto de Cartagena como escala, como un lugar de descanso con multitud de ofertas turísticas. Si los americanos aceptaran la invitación, el sector servicios podría tomar un poco de aire, aunque la crisis aún está presente. Esta medida ha sido muy bien acogida por comerciantes y hosteleros, que ven una oportunidad para intentar paliar sus efectos.
Todos apuntan a que es una muy buena iniciativa, aunque además de los navíos estadounidenses, es bueno que vengan más cruceros con turistas. Los comerciantes ya se frotan las manos a la espera de poder dar la bienvenida a los americanos.