MAR GÓMEZ
La agrupación del Ósculo es una de las más innovadoras de la Semana Santa. Fue pionera al permitir que en 1998 un grupo de 130 mujeres llevara a hombros en la procesión del Viernes de Dolores el paso de La Despedida de Jesús de la Santísima Virgen, provocando una auténtica revolución, que todavía sigue generando polémica a pesar de que otras cofradías han seguido su ejemplo.
También rompieron barreras al crear el primer grupo de jóvenes cadetes portapasos de entre 14 y 18 años, que desde 1993 llevan a hombros el paso de Los Milagros de Jesús en la procesión del Domingo de Ramos.
"Somos pioneros, nos gusta innovar y salimos en todas las procesiones californias menos en la del Martes, que es la de los tres Apóstoles", explica Ramón Ros, presidente de la agrupación.
Entre las principales novedades que este año presenta el Ósculo destaca la reposición de las tulipas del trono que estaban rotas. Conseguirlo no ha sido sencillo, ya que han tardado cerca de seis años en encontrar al artesano que pueda llevarlas a cabo. "Hay que hacer el tinte a mano y no es tan sencillo. Ha sido difícil, pero por fin lo hemos conseguido", precisa el presidente.
Además, renovarán el calzado de los niños que participan en el desfile pasional del domingo.
"Estas son las únicas novedades que pondremos en marcha este año. El problema con el que nos encontramos es el de conseguir financiación para llevar a cabo todas las cosas que pretendemos, pero poco a poco lo vamos logrando", aclara Ramón Ros.
Los gastos de las agrupaciones de Semana Santa son muy elevados. Basta con decir que tan sólo las flores y la música que acompañan al Ósculo en la procesión del Miércoles Santo cuestan alrededor de cinco mil euros. "Y hay que sacar el resto de tercios el Viernes, el Domingo y el Jueves Santo. Es mucho dinero y no tenemos financiación ajena. Todo lo hacemos nosotros mismos y eso requiere mucho trabajo y dedicación", explica Ramón Ros.