MARÍA JESÚS GALINDO
Un 5% de los pacientes que sufren patologías que se agravan con el consumo del tabaco superan su adicción sin precisar tratamiento médico. Este dato es ya un éxito para los facultativos, conscientes de lo difícil que es para los fumadores desengancharse de esta droga. En la mayoría de los casos, el enfermo pide ayuda a su médico porque piensa que no tiene suficiente fuerza de voluntad para superar su adicción a la nicotina.
Por este motivo, el servicio de Neumología del hospital Santa María del Rosell puso en marcha en marzo de 2009 una unidad de Tabaquismo que, una vez a la semana, atiende en consulta a una docena de enfermos, de los que cuatro son pacientes nuevos y el resto revisiones, explicó a esta redacción el doctor Antonio Santa Cruz, neumólogo y representante de la Región de Murcia en el área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).
"Somos especialistas en pulmón y nos sentíamos impotentes cuando el paciente nos decía que necesita nuestra ayuda porque era incapaz de dejar el tabaco. Solicitamos permiso a la dirección del hospital y pusimos esta unidad en marcha", explicó el doctor Santa Cruz.
El equipo médico no sólo atiende a enfermos de Neumología con patologías relacionados con el sistema respiratorio, como el asma o la bronquitis crónica, "también vemos a pacientes que nos derivan de otras especialidades, como cardiología, digestivo y otorrino. Hay enfermedades, como la angina de pecho, los tumores de boca y de cuello, las úlceras o la enfermedad de Crohn, patologías neurológicas y enfermedades cardiovasculares que se agravan con el consumo del tabaco", argumentó.
Sin embargo, la ayuda médica no obra por sí sola, "ya que es condición 'sine qua non' que el paciente tenga la clara voluntad de dejar de fumar". El tratamiento en consulta dura hasta seis meses, ya que el enfermo que acude por primera vez a la consulta vuelve a ver al médico unos días después y luego al mes, a los tres meses y a los seis meses. Posteriormente, el médico le llama cuando ha pasado un año para ver si continua sin fumar, "pero se es ex fumador toda la vida. La apetencia del tabaco irá disminuyendo, pero nunca le va a abandonar", subrayó.
El principal inconveniente al que se enfrenta este colectivo, que en su mayoría suelen ser personas mayores que superan ya los 50 años, es que tienen una fuerte adicción a la nicotina porque muchos de ellos llevan alrededor de 40 y 50 años fumando.
"Suele haber más hombres que mujeres y es muy raro que tratemos a personas jóvenes, ya que debido a su edad todavía no tienen enfermedades relacionadas con el tabaco", señaló.
Al frente de la Unidad de Tabaquismo del Rosell están además del doctor Santa Cruz, los neumólogos Mercedes Guillamón, María del Mar Valdivia y José Javier Martínez. Todos ellos han hecho un master especializado en tabaquismo.
Además, los médicos adjuntos están obligados a rotar por esta Unidad, que a su vez ofrece cursos de formación a los médicos de familia de los centros de salud de Primaria. "Nuestro objetivo es que en todos los centros haya unidades de tabaquismo", destacó.