l fin, el destello intelectual de algún político y los intereses urbanísticos, legítimos, pero secundarios, se han solapado y se ha sabido rectificar, ante la presión popular, en defensa del inesperado hallazgo de un importante yacimiento arqueológico del siglo XII, la época árabe del nacimiento de la ciudad de Murcia.
Este nuevo descubrimiento viene a completar una página, central, del extenso libro arqueológico de la región del sureste y viene a diversificar y complementar la espectacular aportación arqueológica de Cartagena así como la de otros importantes municipios de nuestra Región. Ahora, la capital de la Comunidad Autónoma tiene una nueva aportación que hacer al creciente turismo cultural de nuestra Región, pues a sus dos ofertas monumentales, como son, la Catedral y el Palacio Episcopal, ambas del Obispado de Cartagena, también podrán ofertar un gran conjunto palatino andalusí.
Para bien de todos los habitantes de esta Región esperamos que la experiencia negativa que tiene Cartagena en lo que a recuperación de su riqueza arqueológica se refiere no se repita en la capital regional, pues entonces, dentro de varias decenas de años seguiremos reclamando su recuperación. Podemos tomar como ejemplo las primeras excavaciones en el Anfiteatro, que datan de hace más de 40 años y las paralizaciones de las mismas se sucedieron una detrás de otra.
Actualmente el recién formado Patronato languidece con limosnas presupuestarias de las Administraciones municipal y autonómica al no ser capaces de comprometer a las numerosas empresas de ámbito nacional que operan en Escombreras y que sí han colaborado con otros ayuntamientos para recuperar patrimonios arqueológicos. Algo parecido nos sucedió con la larga recuperación del Teatro romano hasta que apareció Carlos Egea Krauel y Cajamurcia.
El yacimiento del Molinete y el de la plaza de San Esteban tienen algo en común y es su ubicación, en el mismo centro de ambas ciudades. Cartagena sigue trabajando lentamente sin terminar de recuperar su yacimiento, pues las aportaciones de las Administraciones han sido nulas durante años. Ahora se reparten con cuentagotas y se intenta recuperarlas con cesiones urbanísticas que reducirían su extensión y posterior disfrute popular. En Cartagena se han constituido plataformas ciudadanas, se han organizado numerosas concentraciones y se ha llevado a diferentes plenos municipales la razonable petición de una total exploración arqueológica de todo su perímetro y, ahora, presentan de forma urgente y poco consensuada una nueva urbanización que no cumple con la reiteradas peticiones populares. Si la Administración regional, con un presidente nacido en Murcia capital, se ha tomado la iniciativa para salvar y recuperar el yacimiento de San Esteban, desde Cartagena, esperamos que se tenga esa misma valentía y decisión para el Molinete.