MARÍA JESÚS GALINDO
Con notas de agradecimiento en las bandejas de comida, los enfermos del Rosell mostraban ayer su satisfacción por el menú que les ofreció el hospital confeccionado por el chef del restaurante Arqua de Cartagena, Pablo Martínez López.
Con el objetivo de incidir sobre la importancia de llevar una dieta sana para mejorar las condiciones físicas y para recuperarse si se ha sufrido alguna enfermedad, la dirección del hospital invitó a este joven chef que coordinó la preparación de 410 raciones, entre enfermos, personal médico y periodistas que también fueron invitados para conocer más a fondo los fogones del hospital. El centro pretende invitar a más chefs de distintos restaurantes de la zona para promocionar los valores gastronómicos de la tierra, a la vez que acerca a los ciudadanos uno de los servicios más desconocidos del hospital: la cocina.
El menú de ayer consistió en una crema de zanahoria y un segundo plato denominado 'Bomba de ave con puré de patatas' y para terminar fruta de temporada. Antes de la comida, que se celebró en la cafetería del centro, el subdirector de gestión del Rosell, Jesús Muñoz, acompañado del gerente del hospital, Manuel Ángel Moreno, la directora de gestión, Gloria Alvarez y la directora médica del centro, Josefina García, entre otros directivos, hicieron un recorrido por la cocina del hospital en la que diariamente se confeccionan unas 350 raciones de comida y en ocasiones hasta medio centenar de menús diferentes, coordinados por los dietistas del centro, según la enfermedad de los pacientes y la dieta prescrita por el médico.
El equipo de cocina se distribuye en dos turnos compuestos por 15 personas cada uno, además de dos cocineros, una gobernanta y un jefe de cocina. Los menús se planifican con varios meses de antelación y son rotativos, es decir que cambian cada quince días y, siempre que las dietas de los pacientes lo permiten, pueden elegir entre dos primeros y dos segundos.
La higiene, la cadena de enlatado de los platos, las cámaras frigoríficas, así como el muelle de carga -entrada por la que entra la comida al recinto- son algunos de los 'ingredientes' que integran el día a día junto a los hornillos.