EFE
El delegado del Gobierno en Murcia, Rafael González Tovar, informó ayer de que en los próximos días será emitida el acta de cierre de la central térmica de Iberdrola, en el valle de Escombreras, industria que ha sido sustituida en 2007 por una nueva de ciclo combinado de 800 megawatios de potencia.
La futura central, junto a otras dos instaladas también en el Valle de Escombreras propiedad de Gas Natural y AES Cartagena, producen 3.200 megawatios de energía eléctrica, lo que supone más del doble del consumo medio de la Región de Murcia, por lo que la energía restante pasa a la red eléctrica nacional para abastecer el consumo de otros puntos del país.
La térmica ha conseguido el acta de cierre después de que el director de Industria y Energía, Francisco Faraco, inspeccionase las instalaciones. Una vez que sea emitida, la empresa podrá iniciar los trabajos oficiales de desmantelamiento, que durarán entre dos y tres años.
Esta central, que venía funcionando desde 1952 con tres grupos de fuel-oil, se amplió en 1966 con otro más y dos años más tarde con un quinto con el que se alcanzaba una potencia media -en pleno funcionamiento- de 588 megawatios, si bien sólo estaban en funcionamiento actualmente los dos últimos grupos, que serán los que ahora se cierren, ya que en sustitución de los otros tres Iberdrola creo en 2007 una Planta de Ciclo Combinado.
Una parte de la actual plantilla, alrededor de 20 trabajadores, participará en los trabajos de desmontaje, mientras que el resto será recolocado en otras organizaciones del grupo, garantizando así el cien por cien de los empleos actuales, más lo que se generarán directa e indirectamente en las labores de desmantelamiento.
La central, que en breve será cerrada definitivamente, ha sido sustituida por una central de ciclo combinado de gas natural de 800 megawatios de potencia, propiedad igualmente de Iberdrola. Destaca, sobre el fuel-oil por su mayor eficiencia y respeto al medio ambiente, ya que, una vez consumido el gas para producir electricidad, el calor generado en el proceso se aprovecha para generar más energía. "Se trata de un doble proceso que se traduce en menores costes de generación, dado que su rendimiento se sitúa en torno al 60%, frente al de una central térmica convencional que no llega al 35%".
Además, sus emisiones a la atmósfera son menores que las térmicas convencionales gracias al empleo de gas natural como combustible, reduciendo la emisión de CO2 y óxido de nitrógeno.