MARÍA JESÚS GALINDO
Carbón, cartuchos de papel, el candil y aderezos típicos forman parte del puesto de castañas que acoge la popular plaza de San Francisco, más conocida por la Glorieta. Junto a esta casita de madera con el olor típico del magosto gallego, se encuentra el tradicional tiovivo de los caballitos y a escasos metros otra casita de madera ambientada con motivos navideños, donde los niños dejarán volar su imaginación de la mano de los cuentacuentos.
En medio de este escenario protegido bajo los ficus y tejado de madera se inauguró ayer el belén municipal compuesto por más de 300 figuras de los talleres de Nicolás Almansa, Jesús Griñán e incluso algunas figuras en la escena de 'El Censo' del 'carpintero del belén', que no es otro que Francisco Alarte, quien lleva 35 años instalando este emotivo conjunto navideño, con el apoyo del personal de las brigadas municipales. En esta ocasión, también ha incorporado calamares, bogavantes y pulpos hechos por él en la pescadería del mercado instalado frente a la escena de Jesús hablando con los sacerdotes en el templo.
Entre las novedades del belén, que contó con la participación de un coro de 80 niños del Conservatorio de Cartagena que ofrecieron un concierto de villancicos, destaca la iluminación nocturna. Las luces se apagan y se van encendiendo poco a poco durante la noche. Los niños que acudieron a ver el belén fueron obsequiados con una bolita de nieve con Papá Noël y viajes gratuitos en el tiovivo. Todo un acierto de la concejalía de Cultura que ha sabido aunar tradición y ocio en un mismo espacio.