J. V.
A nadie le viene mal un abrazo. Es el mejor antídoto contra la tristeza y la soledad y, además, fomenta las ganas de ayudar a los demás. Fe de ello la dieron ayer los 200 estudiantes de secundaria de distintos institutos de Cartagena que, ataviados con unos llamativos guantes rojos y luciendo unos carteles que rezaban 'se regalan abrazos', estrechaban entre su brazos a quienes se dejaran -y casi todos lo hacían- para celebrar el Día Internacional del Voluntariado.
Hasta los extranjeros que visitaban ayer la ciudad sucumbieron al amoroso poder de los abrazos, por no hablar de los propios cartageneros, como el popular vendedor de cupones de la ONCE Antonio, a quien dos chicas 'asaltaron' para darle un monumental achuchón. A todos se les dibujaba una sonrisa en los labios y se olvidaron durante unos segundos de sus problemas.
La de ayer fue la II Marcha de los Abrazos que se celebra en Cartagena, evento organizado por la concejalía de Juventud y para la que se convocó a más de 200 jóvenes estudiantes de secundaria, que estuvieron acompañados de voluntarios y de todas aquellas personas que se han sentido identificadas con este evento, recuerda el Ayuntamiento en un comunicado. La marcha comenzó a repartir abrazos en la calle del Carmen, junto a Plaza de España, continuando el recorrido por la Puerta de Murcia y calle Mayor, hasta la plaza del Ayuntamiento, donde intervino la Concejala de Juventud, Ruth Collado, y un representante de los jóvenes leyó un manifiesto.
La marcha finalizó con los participantes formando un corazón gigante con las manos en alto y enfundadas en los guantes de color rojo en la plaza del Ayuntamiento. A juzgar por las expresiones de satisfacción de los participantes, tan peculiar celebración del Día Internacional del Voluntariado fue todo un éxito.