EUROPA PRESS
Alumnos del departamento de Ingeniería de Materiales y Fabricación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado un submarino no tripulado capaz de explorar el fondo oceánico y hacer el trabajo de un buzo.
El objetivo es participar en la Mate Rov Competition, un certamen en el que compiten vehículos de estas características de todo el mundo. El submarino, que mide un metro de largo aproximadamente, cuenta con una gran movilidad gracias a sus motores de avance hacia adelante y hacia atrás, cuatro motores para subir o bajar y dos motores para un movimiento lateral.
Además, dispone de una cámara de vídeo y un brazo robótico articulado que le permite desempeñar trabajos como reparar estructuras, hacer soldaduras, entrar en barcos hundidos y recuperar objetos del fondo del mar, entre otras cosas.
La Politécnica espera tener terminado el sumergible para la próxima edición del certamen, en junio de 2010, y que, según el estudiante y colaborador del proyecto, Rui Manuel Pereira, transcurrirá probablemente en un fondo submarino volcánico, en Hawai, donde habrá turbulencias y simulaciones de erupciones volcánicas.
El prototipo dispone de un brazo robótico al que se le puede acoplar una pinza, una llave inglesa o cualquier otra herramienta, y cuenta con una cámara, que va conectada al barco y se pueden controlar todas las funciones que tiene a través de un mando de videoconsola.
Este prototipo será el único participante elaborado por estudiantes españoles que participará en la Mate Rov Competition de 2010, a la que acudirá junto a otro sumergible alemán como los dos únicos representantes europeos, informó Pereira. No obstante, en la competición se darán cita otros muchos participantes procedentes de países como Estados Unidos.
El evento está organizado por el Marine Advanced Technology Education Center (MATE) situado en Monterey, Carolina (Estados Unidos) y la Marine Technology Society (MTS), y cuenta con diversos patrocinadores de la industria naval, instituciones de investigación, agencias gubernamentales y sociedades profesionales, entre las que cabe mencionar la Prototype Laboratory de la National Aeronautics and Space Administration (NASA).
En esta competición anual, los submarinos deben cumplir exigentes pruebas como portar pesadas cargas, introducir mangueras en otro submarino tripulado accidentado para proporcionarle oxigeno, meter víveres a sus ocupantes a través de compuertas y reparar tuberías de oleoductos.
Pereira explicó que "en el caso del petrolero Prestige hundido en la costa gallega en 2002, si quedaran 'galletas' de petróleo se podría tener una flota de estos vehículos para recogerlas, lo que es más barato que tener buzos, y más rápido".