MAR GÓMEZ
La calle Sagasta está de nuevo levantada. Apenas dos años después de que finalizara su remodelación integral por el proceso de peatonalización del casco antiguo y sin que éste se haya completado, los adoquines han sido destrozados para hacer las zanjas para instalar las tuberías del gas.
Estas obras no se pudieron acometer hace dos años porque los edificios a los que se les debe facilitar el suministro del gas no estaban construidos, explicó a esta redacción el concejal de Infraestructuras, José Vicente Albaladejo.
Los trabajos deben concluir hoy y la empresa responsable debe reponer el adoquinado para que la calle quede como estaba antes de que se levantara. "La empresa pidió autorización para instalar las canalizaciones del gas y nosotros tuvimos que dársela con una serie de condicionantes, pero no se puede hacer otra cosa", destacó.
El Ayuntamiento está buscando fórmulas para evitar que las calles recién remodeladas vuelvan a levantarse para instalar canalizaciones, ya que esto supone muchas molestias para los vecinos y los comerciantes. Baraja la posibilidad de instalar tuberías por las que posteriormente las empresas de gas o telefonía, entre otras, introduzcan sus infraestructuras. "Pero esto tampoco es tan sencillo. Estamos buscando fórmulas de consenso, pero requiere su tiempo", precisó José Vicente Albaladejo.
Las obras de peatonalización de la calle Sagasta se prolongaron durante un año aproximadamente generando muchas molestias a los vecinos y comerciantes de la zona. El hecho de que se haya levantado de nuevo encrespa a los residente de la zona, que consideran que estos trabajos se debían haber previsto con anterioridad.