MAR GÓMEZ
La compañía Befesa quiere instalar en el valle de Escombreras una nueva planta incineradora de residuos peligrosos en la que se tratarían materiales como aceites contaminados, disolventes, barnices, pinturas, material electrónico o plaguicidas.
La propuesta, que actualmente se está tramitando en la Comunidad Autónoma, ha sentado como un jarro de agua fría a los vecinos de Alumbres y a la asociación de Ecologistas en Acción, que la rechazan sin condiciones.
"No estamos de acuerdo ni en la tecnología con la que van a trabajar, que es la incineración, ni en los productos que se van a tratar. La incineración se está rechazando en todas partes porque es muy contaminante y peligrosa. En el valle cada día hay un olor diferente y siempre provienen de esta planta y no estamos dispuestos a continuar así. Ya hemos soportado durante muchos años el tener aquí una planta de tratamiento de residuos, si no están dispuestos a apostar por otra cosa, que se vayan a otro sitio", explica Fulgencio Andreu, presidente de la asociación de vecinos de Alumbres.
La nueva planta tendría capacidad para quemar hasta 36.000 toneladas al año de residuos peligroso líquidos y sólidos. Además, denuncian que las incineradoras de residuos "emiten cientos de sustancias tóxicas, entre las que se encuentran partículas, metales pesados como el mercurio, cromo o cadmio y gases de efecto invernadero como dióxido de carbono", denuncian en una nota de prensa.
Además, aseguran que en el proceso de incineración se forman nuevos compuestos tóxicos como dioxinas y furanos, PCBs y hexaclorobenceno. "Todos estos compuestos forman parte de la familia de compuestos orgánicos persistentes que son tóxicos y pueden suponer un grave riesgo para las personas si estamos expuestos a estos contaminantes y para el medio ambiente", precisan vecinos y ecologistas en un comunicado. Esta redacción trató sin éxito de conocer la postura de Befesa y el alcance del proyecto.