ANDRÉS TORRES
La iglesia de los Padres claretianos seguirá abierta casi de milagro. Un acuerdo de última hora ha propiciado que la parroquia de San Antonio María Claret, ubicada en la calle Sagasta, no acogiera ayer la celebración de la última eucaristía.
El templo se iba a cerrar ayer debido a que la congregación de los claretianos no podía seguir haciendo frente a su atención y a su mantenimiento, debido a la falta de vocaciones, un problema que se está acrecentando en numerosos colectivos de religiosos en los últimos tiempos.
Finalmente, será el Obispado el que se haga cargo de la gestión de esta parroquia, según acordaron ayer el padre superior de los claretianos en Cartagena, Julio Sagastuy, y el vicario de la ciudad portuaria, José Abellán.
Abellán explicó que los cuatro hermanos de la congregación que hay en la parroquia seguirán atendiéndola durante dos o tres semanas, hasta que se nombre un nuevo párroco desde la Diócesis. "Estos días estamos muy ajetreados con la llegada del nuevo obispo y debemos dejar que se asienten las cosas para normalizar la situación, mientras tanto los padres claretianos seguirán al frente de la parroquia durante unos días", indicó.
El propio Abellán reconoció que el acuerdo se había alcanzado casi en el último día y que aún siguen en conversaciones para perfilar cómo hacerse cargo del templo. Lo que no supo precisar el vicario de Cartagena es si el acuerdo implica sólo gestionar los servicios religiosos de la parroquia o la adquisición del inmueble religioso, ya que éste es propiedad de los padres claretianos.
El superior de la congregación en la ciudad, el padre Julio Sagastuy, confirmó que la iglesia seguirá abierta de modo indefinido, pero que ellos se marchan. "Ya estamos destinados a otros lugares", precisó.