A. T.
La refinería de Repsol en el valle de Escombreras vuelve a producir tras más de dos meses en los que las unidades de lubricantes y combustible han estado paralizadas, informó un portavoz de la compañía.
El propio director del complejo industrial se lo comunicó ayer a los trabajadores, aunque también les advirtió de que sólo puede asegurar que la actividad se mantendrá un mínimo de quince días y que, a partir de ese momento, desconoce si la planta podrá seguir activa o tendrán que volver a parar.
Las dos unidades que estaban paradas se pondrán en marcha de forma paulatina. "Esto no es darle a un botón y ya está, sino que todo debe arrancar de forma progresiva", señalaron las fuentes citadas.
El director de Recursos Humanos de la refinería, Andrés González, explicó a Efe que la reanudación de la actividad se produce tras constatar una recuperación de los márgenes comerciales del refino. Otro portavoz oficial de la petrolera añadió que lo que más ha influenciado en la puesta en marcha de la planta ha sido la optimización especial de los productos con los que se trabaja en las cinco plantas que la compañía tiene en España de forma coordinada.
De hecho, la petrolera no oculta la satisfacción que supone reanudar la actividad de la refinería ni que la parada obligada generaba cierta inquietud, especialmente, entre los trabajadores. Sin embargo, hace un llamamiento a la prudencia y recuerda que la situación del mercado sigue siendo mala y que los márgenes comerciales tampoco han mejorado sensiblemente.
Cabe recordar que Repsol se vio obligada a tomar la decisión de parar la producción de lubricantes porque le salía más barato comprar el productor ya refinado que tratarlo en las instalaciones del valle de Escombreras. Incluso llegó a perder más de setenta céntimos de euro por cada barril, lo que en una producción de cien mil barriles diarios ocasionada unas pérdidas de más de setecientos mil euros cada día.
Pese a todo, desde la petrolera se asegura que los puestos de trabajo están garantizados y hasta el propio presidente de la compañía, Antonio Brufau, resaltó que no estaba previsto reducir la plantilla de Cartagena. Sin embargo, menos suerte han tenido los compañeros de las instalaciones de Puertollano, donde se aprobó un expediente de regulación de empleo que afectaba a unos cincuenta trabajadores.
La refinería de Cartagena es la más antigua de España y su proceso de producción no estaba resultando rentable con los actuales márgenes de producción de combustible.
Precisamente, las obras de ampliación de la refinería que se están llevando a cabo actualmente -el denominado proyecto C-10- son, además de para modernizar las instalaciones, para fabricar productos que sean más rentables en el mercado internacional y en los que la compañía pueda obtener un mayor margen de beneficios.