J. R. GÓMEZ / AGENCIAS
La plantilla de Zinsa recurre a la desesperada para evitar la desaparición de su empresa. Nueve miembros del comité encabezados por su presidente, Juan Paredes, se encerraron ayer a primera hora de la mañana en la Catedral de Murcia y amenazan con no salir si no se encuentra una solución para que los accionistas de la compañía "cumplan sus compromisos" para mantener la actividad.
Esta empresa metalúrgica instalada en Cartagena hace más de cincuenta años pasa por la peor crisis de su historia y sus trabajadores llevan cinco años luchando por el traslado de la factoría de los terrenos del Hondón al polígono de Los Camachos para evitar su cierre. "Se tiene que hacer ya el cambio de ubicación", resaltó Paredes.
Ataviados con mochilas, bolsas de comida y una camiseta en la que se podía leer '¡Zinsa, solución ya!', estarán en la Catedral de forma indefinida. "La situación es muy grave y hay en peligro el sustento de unas 250 familias. Se han estado haciendo manifestaciones y no nos han escuchado. El 90% de los empleados dejará de percibir las subvenciones por desempleo que viene cobrando y tenemos diez meses para el traslado", explicó.
En este sentido, subrayó que los trabajadores se encuentran inmersos en un nuevo Expediente de Suspensión de Contratos con la perspectiva de finalizar sus prestaciones de desempleo en un mes. "Este acto de protesta lo hacemos porque queremos que todas las promesas que se han dicho a lo largo de los últimos cinco años se cumplan. Necesitamos el apoyo de inversores y lo que hace falta es apostar por este proyecto, que la propia Comunidad cataloga como social", señaló.
Dos miembros del comité de empresa se reunieron con el administrador apostólico de la Diócesis de Cartagena, Miguel Ángel Cárceles, para comentarle que no buscan molestar a nadie. "Hemos elegido la Catedral al ser la Iglesia la institución más neutral que existe en todo este asunto", concluyó.