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Ana B. Morodo

Sobre este blog de Murcia

"Tómatelo en serie" es un blog dedicado a las series de TV. Aquí os iremos contando las novedades más interesantes del mundo de la pequeña pantalla y revisando series y temporadas del momento.


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  • 02
    Diciembre
    2011

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    Mucho más que moteros

    Jamás hubiera pensado que una serie de moteros me iba a enganchar de la manera que lo hizo Hijos de la Anarquía (Sons of Anarchy), pero más de un año después de ver el primer capítulo de la tercera, que fue lo primero que vi de la serie, sigo enganchada a los moteros de SAMCRO (Sons of Anarchy Motorcycle, Redwood Original).

    Si me pusiera a enumerar los elementos que me gustan de esta serie, seguramente coincidirían con los que en un principio hacían que no me animara a verla: ¿un grupo de moteros, en su mayoría sin ningún tipo de moralidad, con negocios ilegales en una serie cargada de tiroteos? Craso error. Hijos de la Anarquía es mucho más que eso.

    El argumento de la serie que en España emite Fox Crime es el siguiente: Clay Morrow (Ron Perlman, quien algunos identificarán con Hellboy) dirige, preside y comanda con mano de hierro la división de Hijos de la Anarquía de Samcro. A su lado, Jax Teller (Charlie Hunnam, visto en Cold Mountain y Hoolingans, entre otras), vicepresidente del club se debate a ratos entre encontrar el sentido y la razón de hacer lo que hacen, mientras mantiene su incondicional lealtad hacia el club e intentar cumplir con sus responsabilidades como padre primerizo (y soltero). El resto del grupo lo forman Tig Trager (Kim Coates), quizá el más frío e inmoral miembro del grupo, Opie Winston (Ryan Hurst), su padre Piermont “Piney” Winston (William Lucking), Robert “Bobby Elvis” Munson (Mark Boone Junior), “Chibs” Telford (Tommy Flanagan), Jean Carlos “Juice” Ortiz (Theo Rossi) y el novato Medio-Huevo (Johnny Lewis).

    Entre tanta testosterona, parte de los méritos de la serie se los lleva el personaje de Gemma Teller-Morrow, interpretada por Katey Sagal (Matrimonio con hijos, Perdidos), quien gracias a su magistral interpretación consiguió un Globo de Oro el año pasado. La madre de Jax y esposa de Clay ocupa un segundo plano en lo que a asuntos del club se refiere, pero esto es únicamente en apariencia, pues mueve desde la sombra más hilos de los que Clay puede controlar. Manipuladora, autoritaria, e incluso en ocasiones casi letal, Gemma mantiene el equilibrio entre Jax y Clay con un sentido de protección a la familia llevada a los extremos que a ella le interesan, algo que marcará su relación con la doctora Tara Knowles (Maggie Siff), interés amoroso de Jax, para disgusto de la matriarca.

    Los “Hijos” se ganan la vida en Charming con la venta ilegal de armas y entre tanto, intentan mantener a raya y fuera de sus territorio a las otras bandas rivales, los mayas y los norteños, mediante treguas, tratos temporales, o con métodos mucho más drásticos, y todo esto, mientras evitan ser descubiertos por la ATF, que les pisa los talones investigando sus más que cuestionables estilos de vida.

    Lo que vertebra la serie son las relaciones entre los personajes. Los episodios tienen continuidad entre ellos y lo que sucede en uno tiene sus consecuencias en el siguiente. A veces hay más acción y otras se centra más en las historias personales de los personajes, pero todos los episodios tienen suficiente ración de ambas como para entretener a todo tipo de público.

    Es increíble lo fácil que resulta cambiar el chip con esta serie. Estamos acostumbrados a que se nos presenten a los buenos contra los malos, siendo los primeros los protagonistas siempre de la historia y los vencedores en la mayoría de las ocasiones. Aquí no. Aquí los protagonistas son igualmente los asesinos, y, aunque se nos presentan de cierta forma simpáticos a ojos del espectador, en realidad es como ver la historia desde otro punto de vista.

    Otra de las cosas que hay que destacar es que todo parece encajar a la perfección en Hijos de la Anarquía: la historia, los personajes, la acción, la música (especialmente, hay una momento/canción en el primer episodio de la tercera temporada que se encuentra, a mi parecer, entre lo mejorcito de la serie): todo. Incluso la cabecera con la canción This Life de Curtis Stigers & The Forest Rangers es de las que hacen coger aire para lo que viene. Por todo esto, quizá, parece que cada vez gusta más y a más gente.

    Puede que el primer episodio que vi fuera de la tercera temporada, pero no tardé mucho en comprarme las dos primeras temporadas y no mucho más en terminar de verlas. En Estados Unidos está terminando la cuarta temporada con audiencias superiores a las de la anterior temporada, y la quinta ya está confirmada para el 2012. Cada temporada es diferente a las otras y a cada cual más interesante.

    A día de hoy no conozco a nadie a quien no le haya gustado esta serie. Sus 13-14 episodios por temporada pasan volando. Además, es una buena oportunidad para ver algo diferente en televisión, pues muchas de las series actuales terminan pareciéndose entre sí o siguiendo líneas parecidas. Hijos de la Anarquía es única dentro de su género. 

    Algunas veces merece la pena darle la oportunidad a una serie (o película, o libro, o lo que sea) que pensemos que no nos va a gustar, aunque sólo sea porque en ocasiones encontramos sin quererlo sorpresas tan gratas como Hijos de la Anarquía.

     

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