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  • 21
    Febrero
    2016

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    tecnología Murcia

    OCULTANDO A LA VISTA

    El término esteganografía, proveniente de steganos (cubierto u oculto) y graphos (escritura) denomina la técnica de ocultación de mensajes u objetos, en el interior de otros, no se perciben a simple vista, estando ocultos a la observación no iniciada. Suponen un canal de comunicación encubierto. De forma similar a lo que ocurre con la taquigrafía, se trata de que dos personas que establecen la comunicación, comparten claves para la traducción de los mensajes. Mientras que en la taquigrafía, si no se tiene el patrón de comunicación, la transcripción no tiene utilidad alguna, en el segundo caso se puede, muy bien, esconder, ocultar, algún contenido no deseado por el receptor que, en su ignorancia acepta el objeto, sin reparar que puede haber planeada una acción indeseable, como las que suelen protagonizar los hackers. En la actualidad se emplean canales digitales, imagen, videos, audio, etc. No importa, si se conoce el contenedor, porque lo importante es el algoritmo de inserción y, por tanto, de decodificación.

    Pondremos un ejemplo para visualizar el proceso. Una imagen se codifica de muchas formas y una de ellas es la denominada de sustitución. Consiste en usar el bit menos significativo de los pixeles de la imagen, lo que no altera sensiblemente ésta y pasa inadvertido. Un carácter se representa en 8 bits (byte) como número binario en el código ASCII universalmente aceptado. A cada uno de los caracteres del alfabeto, mayúsculas, minúsculas, signos especiales (punto, punto y coma, arroba, etc)  se les representa por una combinación de bits de las 256 posibles que podemos formar con 8 bits.  Por ejemplo a la A (mayúscula) le corresponde el 65 (01000001 en binario) y a la a minúscula le corresponde el 97 (01100001 en binario). El bit menos significativo es el de la derecha, como ocurre en el sistema decimal. En el formato en color RGB (rojo, verde y azul), cada pixel se representaría por 3 bytes. Supongamos que tomamos como referencia para actuar 3 pixels, es decir, en este caso 9 bytes, que podían ser (1 1 0 1 1 0 1 0) (0 1 0 0 1 0 0 1) (0 1 0 0 0 0 1 1)  (0 0 0 1 1 1 1 0) (0 1 0 1 1 0 1 1) (1 1 0 1 1 1 1 1)  (0 0 0 0 1 1 1 0) (0 1 0 0 0 1 1 1) (0 0 0 0 0 1 1 1). Supongamos que queremos ocultar una letra, cuyo byte de codificación es (1 0 0 1 0 1 1 1) y vamos a colocar bit a bit de la letra en cada uno de los bytes de los tres pixels (cada uno con 3 bytes), que anteriormente supusimos como referencia,  quedando esto: (1 1 0 1 1 0 1 1) (0 1 0 0 1 0 0 0) (0 1 0 0 0 0 1 0); (0 0 0 1 1 1 1 1) (0 1 0 1 1 0 1 0) (1 1 0 1 1 1 1 1); (0 0 0 0 1 1 1 1) (0 1 0 0 0 1 1 1) (0 0 0 0 0 1 1 1), donde indicamos con los números en negrita las modificaciones que hemos efectuado sobre los buytes de los tres pixels. El tamaño total no se ha modificado. Necesitamos 8 bytes para cada carácter a ocultar. Así, el tamaño máximo del texto a ocultar será del 12.5% del tamaño de la imagen.

    En la dirección de Internet morsa@morsa.com, se puede obtener  un programa capaz de encriptar un texto en una imagen, sin que se note, y posteriormente, nuestro interlocutor, haciendo uso del mismo programa podrá des-encriptar el mensaje camuflado. En el blog de La Opinión SEMICIRCULO, en unos días, estará disponible una imagen que si se des-encripta desvelará un mensaje elaborado para la ocasión, que ejemplifica la propuesta. ¡Ojo con las imágenes que envían desconocidos¡, pueden esconder cosas indeseables. Ya lo sabe.

     

     

     

     

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