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  • 03
    Julio
    2016

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    tecnología Murcia

    NEURONAS Y PSICOLOGÍA

     

    Como humanos, somos el resultado de un vasto número de neuronas que interactúan. Es la hipótesis más razonable formulada hasta ahora. Ciertamente, revolucionaria.  Crick y Koch propusieron como mejor método para abordar la consciencia, el estudio de la conciencia visual. Pero, ver es un proceso constructivo y complicado y todo parece indicar que emplea un mecanismo en paralelo, aunque al tiempo implica un proceso en serie. Los psicólogos intentan explicar el proceso en general, pero soslayan cómo se comportan las neuronas en nuestro cerebro.

     

    El cerebro está compuesto de neuronas y otras células complementarias. Una neurona es una entidad compleja que actúa de señalizador eléctrico: responde a impulsos eléctricos y desencadena pulsos electroquímicos que se propagan a través del axón y recorren distancias enormes en relación a su tamaño. Desafortunadamente se ha comparado con profusión el cerebro con un ordenador. La mayor diferencia: el cerebro no es una máquina de propósito general, como evidenciara Touring para los ordenadores. Cada parte del cerebro realiza una tarea específica, aunque en una respuesta están implicadas muchas partes interactuantes del cerebro. Para comprenderlo es preciso un modelo teórico que describa como actúan las neuronas, aisladamente y en grupo.  Los actuales sistemas informáticos solo pueden simular un número pequeño de neuronas e interconexiones, pero ayudan a encontrar las neuronas de la conciencia.

     

    Los ordenadores convencionales, basados en la Idea de programa almacenable y modificable de Von Newman, separan hardware de software. El funcionamiento general está gobernado por un software que se denomina Sistema Operativo, que coordina y controla todas las acciones. Los programas concretos, por ejemplo, cálculo de la estructura de una vivienda o de las dietas de un numero de calorías “corren” sobre ese sistema operativo, que se encarga de las operaciones más básicas.. Johnson-Laird propuso que el cerebro tiene como un sistema operativo y que sus acciones corresponden a la consciencia. Habla de procesos conscientes e inconscientes como consecuencia de procesos que tienen lugar en el cerebro en paralelo, que permiten operar con mayor rapidez y que implican el trabajo de las neuronas al mismo tiempo. El control de esta actividad permite tomar decisiones de forma más rápida y flexible. El sistema operativo es como un director de orquesta controla acciones paralelas de varios instrumentos, al tiempo que otros en serie o partes de la pieza musical que se interpreta. Ahora bien, es posible que mientras que un director de orquesta tiene acceso a los detalles de las operaciones de los instrumentos, un sistema operativo no, salvo el inicio y el final. En el caso del cerebro, para introducirnos en él recurrimos a la introspección, que Johnson-Laird asume de naturaleza serial. ¿Dónde está situado ese sistema operativo en nuestro cerebro? Es probable que, a diferencia de los ordenadores, no se encuentre en un sitio determinado. Es más probable que esté distribuido, tanto porque partes separadas del cerebro interactúen entre sí, como que la información esté distribuida sobre varias neuronas. Esta forma de actuar recuerda a las neuronas del tálamo, aunque resultan ser escasas en número, como para soportar la consciencia visual. Es más probable que intervengan neuronas del neocortex bajo la dirección del tálamo. De ser este modelo correcto, el sistema operativo y, por tanto, la consciencia, estaría situado en el nivel más elevado de la escala neuronal y por tanto de la jerarquía funcional del cerebro. Hay otras alternativas que lo sitúan en otro nivel. Jackendoff propone que la consciencia está en niveles intermedios. Para la comprensión visual hace intervenir a estructuras conceptuales (ideas o pensamientos) además del lado que le ofrecen los objetos en el campo visual, teniendo lugar una inferencia. Un ejemplo lo aclara: Vemos a una persona por detrás, no le vemos la cara, pero nuestro cerebro la infiere (si se volviera y no tuviera cara, nos sorprendería). Vemos la nuca, pero nuestro cerebro infiere un modelo tridimensional, del que no somos conscientes. Por eso no son los niveles más elevados del cerebro los implicados en la consciencia visual. la localización de estos niveles en el córtex, ya no es tan clara. Corresponderían mejor a las regiones medias del cerebro que a las frontales. Una aproximación desde la psicología. Hay que profundizar más.

     

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