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  • 03
    Julio
    2016

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    tecnología Murcia

    LA CUESTIÓN DE LA LIBERTAD

    Newton formuló la teoría conocida como Mecánica Clásica, revolucionando el mundo científico. No era sólo una teoría física más y tuvo repercusiones filosóficas. Su formulación encerraba un determinismo absoluto que, como Laplace expresó, no era compatible con la libertad del ser humano, ni aceptaba la capacidad del libre albedrío.

    Aunque históricamente, la libertad y el libre albedrío de los humanos se han considerado propios del ámbito filosófico, el desarrollo de las Ciencias ha propiciado que haya llegado a ser central en otras disciplinas, tanto en psicología, como en neurofisiología, en especial tras el incremento considerable de la capacidad experimental. A la luz de la Física y las Matemáticas, se han fundamentado de forma importante los enfoques científicos en otras disciplinas que pretenden asentar apropiadamente sus propuestas,  la Filosofía también. El determinismo que implicaba la Mecánica de Newton, influyó en la concepción filosófica  del espacio y el tiempo. La predeterminación que sostenían muchos se vio afectada. Pero con el determinismo están íntimamente relacionados, tanto la libertad del ser humano, como el libre albedrío. No se puede ignorar si la Naturaleza estuviera descrita por la Mecánica Clásica y fuera determinista a la hora de reflexionar sobre la libertad.

     

    Laplace formulaba que con la mecánica newtoniana podíamos calcular con precisión el movimiento futuro de un cuerpo, conocidas las posiciones y velocidades en un instante inicial, es decir, conociendo las fuerzas a las que está sometido. Realmente ha quedado como enunciado lapidario como propuesta determinista, cuando, parece ser que se trataba de advertir  la imposibilidad material de disponer de la capacidad suficiente como para lograrlo y, por ello, era necesario recurrir al cálculo de probabilidades en cualquier faceta del mundo real. Si las cosas estuvieran tan determinadas como la ley de Newton establece, nada podría cambiar el futuro y cualquier iniciativa que se tomara, tan solo propiciaría lo ya establecido de antemano.

    A finales del siglo XIX y principios del XX, la Ciencia se fue progresivamente alejando de esa posición. Boltzmann, en primer lugar, introdujo la estadística para explicar las magnitudes termodinámicas, como la temperatura, en función de la estructura microscópica. La formulación de la Mecánica Cuántica introdujo la probabilidad como fundamento teórico de las propiedades de la materia. La Mecánica Cuántica no predice cuando ocurre un proceso, p.ej. la desintegración nuclear, sino que se limita a ofrecernos la probabilidad de que ocurra. La Cuántica ofrece las predicciones más precisas que se conocen, siendo como es normal observar no un proceso aislado, sino una gran cantidad de ellos, lo que exige efectuar promedios.

    La Cuántica no es determinista, sino probabilista y excluye el determinismo inherente en la Clásica. Popper reparó que la propia Teoría de la Relatividad, aun siendo una Teoría Clásica, también excluye el determinismo, pues la velocidad de la luz que limita la rapidez de cualquier desplazamiento, incluido el de la información, impediría que un “Ser Supremo”, como proponía Laplace, pudiera conocer en un instante dado todos los estados de todos los cuerpos del sistema, por lo que impide conocer las condiciones iniciales necesarias para poder efectuar los cálculos con las leyes de Newton.

     

    La Cuántica impide el determinismo absoluto como categoría filosófica a nivel microscópico y la Relatividad lo hace con la macroestructura del Cosmos. Pero a escala humana, en la vida cotidiana, sigue valiendo la Mecánica Clásica. Y en su mundo determinista está excluida la libertad humana, como también lo estaría en un mundo totalmente aleatorio, porque si así fuera, si los acontecimientos no obedecieran a ninguna ley, serían impredecibles y nuestras acciones no servirían para nada.  El caos determinista es el unico escenario en el que cabe la libertad, ya que aquí no todo está escrito, porque hay reglas y estructuras que evitan la aleatoriedad. Es posible prever lo que puede ocurrir, se puede estimar la probabilidad de que acontezca, se puede, en suma, elegir si se trata de evitar o no y esta elección tiene consecuencias en el futuro, de acuerdo con las leyes de la Naturaleza. Real o no, pero sin duda, una ventana para comprender algo nuestra propia existencia, sin forzar la razón.

     

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