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  • 07
    Agosto
    2016

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    tecnología Murcia

    FOTOELEMENTO VERDE

     

    Las personas, más que observar la Naturaleza, deberíamos valorarla. Por contra, de lo próximo, de lo usual, no caemos en la cuenta de ello, ni pensamos siquiera en ello, cuando lo disfrutamos normalmente y sin dificultad. El aire que respiramos sólo lo observamos, cuando no disponemos de él en suficiente cantidad para satisfacer nuestras necesidades. Despilfarramos luz y calor, sin tener ni idea de su esencia y en la mayoría de las ocasiones sin preocuparnos en absoluto de la degradación de energía que conlleva. No es menor el desatino de cubrir de cemento y asfalto derretido lo que se pone al alcance. La siembra en un pedacito de tierra bañada por un rayo de Sol y regada con una mínima cantidad de agua, nos sorprende con que de allí surge una maravilla. Aunque conociéramos con detalle todos los mecanismos implicados en un láser, en un microscopio electrónico o cualquier reactor químico, por avanzado que fuera, no seríamos capaces de leer el misterioso programa encerrado en una semilla de la que va a emerger un jugoso melón o una rama de lavanda o romero. Soloukhin acepta esta maravilla como el único milagro ignorado por el hombre, por la única razón de que se repite millones de veces diariamente.

     

    Algunos, como Zabelin piensan que “estamos comenzando a comprender el lenguaje de la Naturaleza, su alma, su razón. El mundo interior de las plantas está velado a nuestra mirada”. Éste poeta ruso, como tantos otros, se afana en convencer a sus compatriotas que deben cooperar con la Naturaleza, en lugar de subyugarla. En un artículo publicado en 1973 en Khimiya i Zhien (Química y Vida) se desvela que los soviéticos pretendían cambiar el consumo de carbón, petróleo y gas natural, que no son más que tres formas de almacenar energía solar, mediante la captura por las plantas, mediante la adopción de nuevos medios libres de contaminación atmosférica y más directos modos de aprovechamiento de la energía solar. El premio Nobel norteamericano Melvin Calvin, cuyo trabajo de investigación se centraba en el campo de la fotosíntesis, descubrió que la clorofila de las plantas, bajo la influencia de los rayos del Sol, puede ceder electrones a un semiconductor como el óxido de cinc. Creó un fotoelemento verde, capaz de producir una corrientede unos 0.1 microamperios por centímetro cuadrado. Ciertamente, al cabo de unos minutos, la clorofila pierde capacidad y “se agota”, pero agregando hidroquinona a la disolución que actúa de electrolito, se prolonga la vida. La clorofila funciona como una bomba de electrones haciéndolos pasar de la hidroquinona al semiconductor. Calvin calculó que un fotoelemento de clorofila con un área de diez metros cuadrados es capaz de producir un kilovatio de potencia. Estima, de igual modo, que estos fotoelementos resultarán cien veces más económicos que los actuales captadores basados en el silicio.

     

    Pese a que todavía no se haya logrado la conversión directa de la luz a través de la clorofila de las plantas, es posible que en pocas décadas se logre. En todo caso este tiempo será muy inferior al que tuvo que transcurrir para que los restos de las plantas se convirtieran en combustible fósil. Es posible que hoy la sensibilidad por la Naturaleza se haya incrementado, al tiempo que la eficacia y el coste de los dispositivos creados para capturar la energía solar no hayan sido ni suficientes, ni asequibles de forma generalizada, aparte apetitos espúreos. El efecto tofovoltaico solamente requirió el descubrimiento por Becquerel en 1838 (con 19 años, tan solo), cuando experimentaba con una pila electrolítica con electrodos de platino y comprobó que la corriente subía al exponer un electrodo al Sol. Poco después, Smith descubrió el efecto en sólidos, concretamente sobre selenio, con el que Adams y Day construirían el esbozo de la primera célula. En 1953 Pearson, de Bell Laboratories construyó la primera célula. Después vinieron las placas y el descenso del precio de los componentes. Supone un intento de imitación de la Naturaleza, aunque a distancia de ésta. La Naturaleza sigue esperando. Paciencia no le falta. El futuro mejorará el presente.

     

     

     

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