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  • 21
    Febrero
    2016

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    tecnología Murcia

    ENERGIA VITAL

    Era habitual para el calificado como anatomista, Galvani, encontrarle operando con ranas sobre su mesa de trabajo en Bolonia. Era un creyente convencido. Por todas partes veía la obra del Creador, por insignificante que fuera. En realidad, la investigación representaba para él una forma de encontrar una contemplación adelantada de Dios, que entendía que estaba prometida para todo aquél que buscara. Lo que buscaba conocer y desentrañar no era tanto la organización anatómica, como los procesos vitales que acontecen en el interior de los órganos.

     

    En cierto momento puso al descubierto la espina dorsal de una rana, quedando separados los músculos del muslo y dejando visible como se insertaban en la espina dorsal los nervios de las patas. La apariencia era de unos hilos blancuzcos y gruesos que partían de la espina dorsal y se ramificaban insertándose en los músculos del muslo. Era usual efectuar las experiencias impartiendo clase y, por tanto, en presencia de los alumnos asistentes. Galvani explicaba con las pinzas y el bisturí en la mano. Tomando una de las ramificaciones que iba a la epidermis, explicaba que no sabía todavía si desde allí transmitía las sensaciones táctiles hasta el cerebro o, en caso contrario, era el encargado de contraer los músculos. Identificaba las ramas gruesas que  conducían a un grupo muscular que movía la pata. Decía que ya no le cabía duda de que el cometido de los nervios era llevar la fuerza vital desde el cerebro hasta los músculos y producir, como consecuencia obligada, los movimientos. La razón, de por qué Galvani empleaba ranas en sus experimentos, se explica en función de que, al igual que las personas, son los únicos seres vivientes que tienen músculos peróneos que se extienden desde la pierna hasta el pie. El llamado músculo peróneo largo extiende el pie sobre la pierna y produce la rotación. El denominado corto se extiende desde la rodilla hasta la base del quinto metatarsiano. Cuando se contrae provoca la abducción y rotación externa del pie.

     

    Superada esta fase conceptual, continuó sus investigaciones sobre el efecto de la electricidad sobre los nervios. Aplicó electricidad sustituyendo a la “energía vital”.  Cuando rozó el nervio crural de la rana con la punta del bisturí, los muslos de la rana se contrajeron espasmódicamente hacia arriba. El hecho sorprendió a Galvani. Pero al tocar de nuevo con la punta del bisturí, no se produjo ninguna reacción. La sorpresa todavía fue mayor ahora. La coincidencia fue que cuando tocó la primera vez, coincidió que de una maquina cercana saltó una chispa. Identificado el proceso, Galvani dispuso un condensador para generar las chispas y al apoyar el bisturí en contacto con el nervio, se producía la contracción, cada vez que se producía la chispa. Ciertamente se producía el efecto a distancia, porque la máquina estaba a unos pasos. Todavía fue más sorprendente, que sin la máquina productora de chispas, ocurría lo mismo. Ocurrió que estaba tronando, con lo que los rayos fueron chispas eléctricas. Colgó las ranas en la barandilla del balcón y cada relámpago hacía contraer los muslos. Eran efectos de la electricidad atmosférica. Galvani concluyó que la quimicofísica del “aire animal inflamable” permitía identificarlo con los fluidos nerviosos y, por tanto, estaba muy próxima al fluido eléctrico. Había que explicar, como se evitaba que se difundiera a los tejidos vecinos y se dispersara, perdiéndose el efecto de la contracción, lo que se argumentaba en función de un material no conductor que constituía la sustancia externa de los nervios, porque la conductora era la interna. Se rompía una tradición de más de 1000 años en que los nervios eran como tubos huecos por los que fluía el espíritu animal. Lord Kelvin desarrolló en 1885 la denominada “ecuación del cable”, describiendo la transmisión eléctrica a través de un cable rodeado por una vaina aislante. El modelo de Galvani explicaba, también, el paso de la electricidad externa aplicada al nervio, al propagarse a través de los tejidos húmedos que rodeaban al nervio. El fluido eléctrico intrínseco fluye exclusivamente a través de las fibras interiores y las ligaduras retardan o detienen el flujo al aumentar los contactos entre las partes aislantes de las fibras. ¡Fantástico trabajo!

     

     

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