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  • 15
    Diciembre
    2015

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    tecnología Ciencia REGION

    EL GATO DE COURTOIS

    El inglés Davy fue el segundo investigador que recibió el premio instituido por Napoleón para galardonar los logros de la corriente eléctrica y que recayó en la primera ocasión en Volta. Lo recogió en plena guerra declarada entre Francia e Inglaterra, gracias a un salvoconducto expedido a su favor por el propio emperador. Davy había descompuesto la potasa caústica empleando la corriente de Volta. En su estancia en Fontainebleau había conocido a Ampére, que trabajaba en la Escuela Politécnica y desarrollaba experimentos con la electricidad. Cuando visitó al profesor Charles, recordando los experimentos que éste realizaba con las sales de plata, le llevó un regalo en el bolsillo, consistente en un tubo cerrado, lleno de una sustancia de color oscuro y que tenía forma de escamas. Era yodo. Se hablaba de él, pero Charles era la primera vez que lo veía. Se presumía que era muy valioso y el par de personas que lo tenían no se prodigaban ni en enseñarlo, esperando que algo espectacular ocurriera. Pero no se sabía aún en que emplearlo.

     

    La historia había sido que un salitrero, llamado Courtois, había mezclado en una bombona de vidrio, cenizas de esponjas y algas marinas con “espíritu del vino” para obtener uno de los tintes que empleaba en su trabajo de tintorero. Pero aconteció que sobre la mesa, justo al borde, había una botella con disolución de sulfato férrico (que tiene un color verde precioso, por cierto) y, mientras, cenaba con su gato sobre los hombros como era costumbre. Pero he aquí que ante un movimiento de Courtois, el gato se asustó, saltó del hombro a la mesa y tiró la botella que fue a caer sobre la bombona, haciéndola añicos y por el suelo se vertió el contenido de ambos recipientes, revuelto y mezclado. Cuando su única ocupación era retirar los residuos del accidente, reparó  que de la parte mezclada ascendían unos vapores de color azul violáceo. Repitió el experimento en un tubo de ensayo y cuando lo concentró, por evaporación, obtuvo unas escamas de color castaño rojizo, a las que denominó YODO, que es la denominación en griego del color azul violáceo y que eran las que Davy regalaba al profesor Charles, procedente de Ampére, que estaba demasiado atareado con las baterías y sus experimentos de electricidad.

     

    Así que, el yodo para Davy era sólo yodo. Un cuerpo simple y no un compuesto. Davy comprobó que las propiedades eran muy parecidas a las del cloro y obtuvo dos derivados, un par de sales: yoduro de potasio y yoduro de plata. Como recordaba las placas de cartón recubiertas de cloruro de plata que empleaba Charles, para exponerlas a la luz del sol y que se oscurecían muy lentamente, pensó que las de ioduro de plata podrían ser más sensibles. Por eso le llevó una onza de ioduro de plata para que ensayara la sensibilidad a la luz. Charles experimentó con el regalo de Davy y concluyó que era tres veces más sensible. En la celebración de tal circunstancia, en el hotel en el que residía Davy, les acompañó un joven que actuaba de asistente y criado del profesor Charles, que había sido aprendiz de encuadernador solo con la intención de poder leer obras sin tener que comprarlas y que ahora limpiaba los cacharros del Prof. Charles. Era Faraday. Charles decía que sabía ya más que él mismo. Davy dio a conocer a Charles que había obtenido por descomposición los metales de sodio y potasio, e incluso había separado de su combinación el bario y el magnesio. Pero no había podido aislar el aluminio. La denominación se debe a Davy, cuando solo era un metal que él imaginaba. Hacía tiempo que Davy suponía que la arcilla se componía de un metal elemental unido al oxígeno y que esa combinación era posible desdoblarla mediante la corriente eléctrica, aunque no lo había conseguido. La arcilla en inglés se denomina alumina y pretendía aplicar una instalación que Napoleón había financiado y en la que experimentaba Gay-Lussac. Allí hubiera podido realizar los experimentos que no pudo lograr con las sales fundidas, con la batería de doscientas cincuenta pilas Volta de la Royal Institution. Esperaba uno de los materiales de mayor recorrido de la Historia.

     

     

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