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  • 15
    Diciembre
    2015

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    tecnología Murcia Ciencia

    DINERO CUÁNTICO

    La falsificación de dinero puede ser coetánea con la aparición del propio dinero. Antes de que estuviera en vigor el papel moneda, el dinero se expresaba mediante una mezcla de metales, entre los que el oro y la plata, eran los más comunes. Hoy es más usual el dinero en papel moneda y la falsificación se centra en la impresión de billetes. No se trata de una actividad esporádica, sino que el Banco Central Europeo, retira cientos de miles de billetes falsificados, como ocurrió en el primer semestre de 2010 en que la cifra ascendió a cerca de 400.000 billetes. No es ninguna broma, por tanto, ya que la circulación de dinero no controlado provoca inflación reduciendo el valor “real” del dinero, los billetes sufren un decremento de aceptabilidad y las pérdidas consiguientes a los que no reembolsan el dinero falsificado. Naturalmente que los bancos emisores se intentan proteger incluyendo detalles y dispositivos en los billetes que dificulten la falsificación, marcas de agua, coloraciones especiales, elementos holográficos, etc. Los casos famosos se suceden sin solución de continuidad. En enero de 2014, sin ir más lejos, este diario daba a conocer los detalles de la operación de la Europol  y la Policía Nacional al descubrir en Toledo al principal falsificador de billetes de euros de España que producía 2.500 euros cada día. Y en Octubre de 2014 en Beniaján se descubría en una nave que aparentaba ser una fábrica de conservas, la sede de la mayor red de falsificación de billetes desmantelada hasta la fecha en España. Más de un millón y medio de euros falsos se incautaron por la Policía Nacional. Más de dos millones de euros falsos habían colocado en una veintena de países. En algún lugar, seguro que estas actividades siguen funcionando en la actualidad.

    El dinero cuántico, pretende, justamente evitar eso, diseñar biletes de banco que sea imposible falsificar.  Para ello usan la física cuántica. La idea proviene del desarrollo de los protocolos de distribución de llaves cuánticas que se emplean en criptografía cuántica.  Se propuso la idea en 1970 por Wiesner, aunque el trabajo de investigación en el que relataba el procedimiento, fue rechazado repetidamente hasta que vio la luz en 1983. Además del número de serie de un billete de banco, que por cierto hoy requieren de una máquina que compruebe uno a uno en cualquier transacción, se incorpora una serie de sistemas cuánticos de dos estados. Por ejemplo fotones en cualquiera de las cuatro polarizaciones, 0º, 45º, 90º y 135º con respecto al eje vertical (usualmente). Cada uno de estos es un sistema de dos estados en una de las dos bases siguientes: la horizontal con las polarizaciones 0º y 90º con la vertical y la base diagonal con los estados 45º y 135º con la vertical. En el banco hay un registro con todas las polarizaciones que corresponden  a los números de serie. En el billete de banco se imprime el número de serie. Pero la polarización se mantiene en secreto. El banco siempre puede verificar la polarización midiendo la de cada fotón en la base correcta. En cambio el falsificador no puede copiar el estado de polarización del fotón porque, aún en el caso de conocer las dos bases, si elige la errónea para medir un fotón, cambiará la polarización de éste y el billete falsificado tendrá una polarización errónea. El falsificador dispone de ¾ de probabilidad de acertar al duplicar un billete. Si el número total de fotones que se hacen incidir en un billete de banco es N, un duplicado requiere una probabilidad de (3/4)^N. Si N es grande la probabilidad será muy pequeña, dado que decae exponencialmente.

    La clave para que sea práctica esta alternativa es disponer de tecnología para atrapar un sistema de dos estados suficiente tiempo. En todo caso, hay una limitación práctica, derivada de que no puede ser más caro el sistema de protección que el propio valor monetario. Poco a poco, todo llega.

     

     

     

     

     

     

     

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