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  • 03
    Julio
    2016

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    tecnología Murcia

    ATENCIÓN O LIBRE ALBEDRÍO

    La actividad cerebral viene a ser como la clave para entender el funcionamiento del cerebro. Es una aspiración del ser humano desde que tiene uso de razón. Para algunos propósitos solamente podrá estudiarse desde el exterior del cráneo. En casos raros y por razones médicas, es preciso implantar electrodos permanentes en las profundidades del tejido cerebral. Hay varias técnicas de barrido que proporcionan imágenes del cerebro vivo. Todas tienen limitaciones, tanto en la resolución espacial como en la temporal. No es raro, entonces, que los neurofisiólogos hayan preferido, trabajar con animales. Hay menos indicios de que un mono sea consciente de lo que se puede imaginar, pero hay que aceptar que un mono no es un autómata total, es decir, una especie de maquinaria que manifiesta un comportamiento complejo careciendo de consciencia. Los datos son elocuentes al mostrar que un mono no tiene el mismo grado de consciencia de sí mismo que el que tenemos los humanos. Los chimpancés tienen cierto grado, pero los monos ninguna. Pero, independientemente del grado, si lo que interesa estudiar del cerebro son las moléculas de un mamífero, lo más económico es considerar las ratas o ratones porque sus más sencillos cerebros, contienen moléculas similares. Además, los monos y los mamíferos ofrecen ventaja para la neuroanatomía para la inyección de sustancias químicas en el cerebro y su circulación por las conexiones hacia las partes del cerebro directamente conectadas con el lugar de la inyección, lo que requiere el sacrificio del animal y examinar el cerebro para ver donde se encuentra la sustancia química. Naturalmente, esto está fuera de alcance en el caso de los humanos y por ello conocemos más detalles de las conexiones más largas del cerebro de un macaco que del nuestro, como apunta Crick.

     

    La técnica más antigua para estudiar las ondas cerebrales es el encefalograma. Consiste en colocar uno o más electrodos directamente en el cráneo. Dentro del cerebro hay mucha actividad eléctrica, pero el cráneo es una barrera para captarla. No hay alternativa para captar la aportación de una célula, al responder el electrodo a los campos eléctricos de decenas de millones de células nerviosas. El interés primordial consiste en identificar los sitios donde se está desarrollando la mayor actividad asociada a determinados sucesos. Ahora, se estudian los campos magnéticos variables producidos por el cerebro, aunque son extremadamente débiles. Se emplean los denominados squids (superconducting quantum interference devices) que mejoran la localización espacial del encefalograma, aunque con similares limitaciones.

     

    Hay dos tipos de barrido, unos encaminados a la estructura cerebral y otros a la actividad. El más antiguo, el TAC (tomografía asistida computerizada) emplea rayos X. Otra técnica más reciente es la de imagen mediante resonancia magnética nuclear (RMNI) que identifica la densidad de protones. Proporciona imágenes estáticas y no registra la actividad del cerebro, pero muestra las diferencias estructurales y permite, como el TAC, detectar daños estructurales en el cerebro, consecuencia de ataques, heridas, etc. El escáner RMNI permite una reconstrucción tridimensional del cerebro de una persona viva. El barrido PET (tomografía de emisión de positrones)  registra sobre un minuto de actividad. Se inyecta en la sangre agua conteniendo oxígeno radiactivo, O15, que emite positrones. Al desintegrarse muy rápidamente, no provoca perjuicios. Cuando una parte del cerebro tiene mayor actividad, fluye hacia ahí la sangre y el barrido registra esa actividad. Raichle ha obtenido resultados prometedores relacionados con estímulos de la visión, en el neocortex y córtex. Stroop identificó el denominado efecto de interferencia y cuando se estudió la no coincidencia entre un color y su denominación se pudo concretar en el cíngulo anterior derecho, en el centro y cerca de la parte frontal, atribuyéndolo a la cantidad de atención que requería ejecutar una tarea. Raichle concretó que esa parte del cerebro interviene en la elección entre procesamientos competitivos alternativos sobre la base de planes conscientes, internos y preexistentes. Pero esto es más parecido a lo que se denomina libre albedrío que a la atención. Es preciso conocer mejor los detalles neuronales implicados en los procesos en juego. Poco a poco.

     

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