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  • 03
    Julio
    2016

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    tecnología Murcia

    AMABLE Y VIOLENTA

     

    En una Ciencia experimental como la Química, el concepto de descubrimiento está muy definido, es muy claro: cuando se prepara una sustancia por primera vez, mediante un método descrito claramente y se aportan suficientes detalles para distinguirlo de otras sustancias, se sabe que se ha descubierto. Por ejemplo, los fenicios en el siglo VII a.C. difundieron la fabricación alquímica del jabón. En 1741 el científico francés Geoffroy, que estudiaba las grasas, descubrió que se descomponían en presencia de álcalis. El químico sueco Sheele, aisló por vez primera el glicerol (más conocido como glicerina) entre 1779 y 1783. La glicerina se encuentra en las grasas y aceites animales y vegetales formando triglicéridos con los ácidos grasos. En   la membrana celular está presente en forma de fosfolípidos. Es un compuesto alcohólico, que incluye tres grupos hidroxilo, resultando ser un compuesto líquido, incoloro, inodoro y distinguiéndose del agua, por su sabor dulce. Se lleva muy bien con el agua, cediendo y absorbiéndola fácilmente al y del medio ambiente. La glicerina se produce en la fabricación del jabón y se despreciaba hasta que comenzó a tener interés su uso y se incrementó la rentabilidad. Cuando se agrega cloruro sódico al jabón, flota y se puede separar con facilidad y se destila para purificarla. Hoy se sintetiza a partir de propileno.

     

    Fueron los fenicios en torno al 600 a.C. los que trasmitieron la receta de hacer jabón. Incrementa la detergencia del jabón y proporciona blancura a la piel, al tiempo que la suaviza. Los jabones contienen entre un 8 y un 15% de glicerina. Forma parte de la fórmula de medicamentos, especialmente en forma de jarabes, tanto como excipiente, como antiséptico, inhibidor de alteraciones enzimáticas en ungüentos, pastas, cremas, etc. Disuelve el iodo, bromo, taninos, alcaloides y cloruro de mercurio y mezcla muy bien con fenol y timol. Se utiliza como anticongelante, en lociones y lubricantes corporales, suavizantes de las telas, en tintas de imprenta, para recubrimientos de superficies y pinturas. Es inocuo para salud y desde 1959 se reconoce su uso para consumo humano.

     

    Los biocarburantes líquidos similares al gasóleo, los denominados biodiesel, proceden, en gran medida, de esteres de los ácidos vegetales o grasas animales con metanol y en este proceso se produce glicerina que alcanza hasta un 10% del biodiesel producido. También es un producto secundario en la industria oleoquímica. Los aceites de coco y de palma que contienen ácidos grasos de pocos carbonos (6-8) producen más glicerina que los de oliva, semilla de algodón o soja, que tienen ácidos grasos de mayor numero de carbonos (16-18).

    La mezcla de ácido nítrico concentrado, ácido sulfúrico y glicerina, produce un resultado altamente explosivo, conocido como nitroglicerina. Fue sintetizada por primera vez en 1846 por el químico italiano Sobrero, que observó que una pequeña cantidad en la lengua, provocaba dolor de cabeza. Después se supo que dilataba las arterias de la cabeza. Posteriormente, en 1879 Murrel, del Hospital de Westminster en Londres, estableció su uso por vía sublingual para el alivio de los ataques de angina de pecho agudos. La vasodilatación postcapilar que promueve la nitroglicerina, fomenta la colección periférica de sangre y la disminución del retorno venoso, de forma que el resultado final es que se ve reducida la presión del ventrículo izquierdo y, finalmente disminuye la presión arterial. En el cuerpo se metaboliza rápidamente.

     

    La nitroglicerina es un líquido, sensible al movimiento, que hay que manejar a baja temperatura, porque a 41 grados produce una reacción muy violenta. Alfred Nobel, en 1867, logró la fama, el dinero y después el honor, gracias a que, al absorber la nitroglicerina en una masa porosa (inicialmente tierra de diatomeas) e inerte como la sílice, polvo de ladrillo, arcilla seca, yeso y carbón le disminuyó la sensibilidad al reactivo, inventando la dinamita. Pronto se desarrollaron ingenios bélicos, que trajeron destrucción y muerte. A modo de “lavado de conciencia simbólico”, Nobel instituyó el premio que lleva su nombre, expresamente dedicado a la Paz. ¡Así somos los humanos!

     

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