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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 28
    Septiembre
    2016

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    Murcia

    ¿Y AHORA QUÉ?

    Pues lo de siempre. La derecha con la derecha y la izquierda contra la izquierda, que diría El Roto. El PP y Ciudadanos de boda de miel, y el PSOE y Unidos Podemos de luna de hiel.

    Tienen motivos los populares para estar eufóricos. Con un PSOE al borde de la implosión y un Podemos encogido por unos resultados electorales discretos, se le despeja a Rajoy el camino de la investidura, si no ahora, sí después de las terceras elecciones de Navidad. Tan eufóricos andan los populares que celebraron el pasado domingo con el mismo entusiasmo la mayoría absoluta de Feijoo en Galicia que el último puesto de Alonso en Euskadi. ¡Manda huevos! Ser último y presentarse ante las cámaras lanzando hurras y levantando pulgares tiene guasa, pero así es la política. Como el dinero, que decía el Arcipreste, que de verdad hace mentiras y de mentiras hace verdades.

    La primera mentira convertida en verdad es que el no de Sánchez a Rajoy es un bloqueo a la formación “del gobierno”. Como si el único gobierno posible fuera el presidido por Rajoy, santo y seña de una política social despiadada e imagen viva de un partido que rezuma financiación ilegal y corrupción por sus cuatros costados. Una vez asumida esa “verdad” por Ciudadanos, a Sánchez se le hunde la tierra bajo los pies. Se evapora su propuesta de formar gobierno con Rivera e Iglesias, que se siguen vetando mutuamente, y se ve abocado a explorar otras vías todavía más inciertas. Huyendo hacia delante y jugándose, eso sí, su última baza con la convocatoria de primarias y congreso en su partido.

    Y aquí viene la segunda mentira convertida en verdad. Que la suma aritmética de PSOE, Unidos Podemos e independistas catalanes podría ser una alternativa de gobierno de progreso viable. Cuando en realidad, con las tensiones que se avecinan en Cataluña, este ejecutivo no duraría ni dos telediarios.

    Como se ve, aquí cada uno se agarra a su clavo ardiendo, a su verdad montada sobre una falsedad. Lo que ocurre es que a Rajoy, instalado en ese discurso machacón y engañoso, le va bien. Mientras que los demás o se hunden electoralmente (PSOE) o consiguen buenos resultados pero insuficientes para poner o quitar rey (Las Mareas/Podemos, en Galicia).

    Tienen, por lo tanto, razones los populares para estar exultantes tras los comicios del domingo. La izquierda parece condenada a vivir permanentemente dividida y enfrentada. No sólo con desencuentros entre sus formaciones más representativas sino con sus guerras intestinas abiertas o solapadas. Sánchez y sus barones, por facilitar o no el gobierno de Rajoy; Iglesias y Errejón por dar miedo a los poderosos o seducir a los trabajadores que no le votan.

    Anda tan revuelto el patio en la izquierda que hasta Cospedal, tirando de “responsabilidad”, se da el gustazo de brindarle su apoyo al socialista García Page, una vez que Podemos ha dado por muerto su pacto con el presidente manchego. Unos y otros parecen querer darle la razón a los que dicen interesadamente que en Galicia y Euskadi ha ganado la estabilidad, y terminarán por hacer creer a más de uno que la pluralidad, más que un signo de salud democrática, es una fuente insalvable de problemas.

    ¿Y ahora qué?, se preguntan los votantes de izquierda tras los comicios gallegos y vascos. Pues lo de siempre. La derecha con la derecha, recuperándose del batacazo de las elecciones de diciembre del año pasado, ganando terreno; y la izquierda contra la izquierda, despellejándose, traicionándose, viendo como se esfuman, desencantados, los votos de muchos de los que apostaban no hace tanto por formaciones que habían hecho de la justicia social y la regeneración democrática su principal razón de ser.

     

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