Blog 
Raíces y alas
RSS - Blog de ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

El autor

Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


Archivo

  • 28
    Mayo
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    SOCIEDAD

    Vivir a la intemperie

    No es algo nuevo ni que ocurra sólo aquí. Pero sí una situación inadmisible que se intensifica en estos días de recolección de la fruta. En la Cieza del Siglo XXI, decenas de trabajadores temporales se ven abocados a vivir en la calle en condiciones infrahumanas mientras las autoridades municipales y regionales miran para otro lado. Si para muchos españoles el derecho a una vivienda digna se ha convertido en una pesadilla, para estos temporeros resulta una aspiración inalcanzable. Nunca, en nuestra historia democrática reciente, un derecho tan vital estuvo tan pisoteado. Y es que en esta España nuestra, mientras existen cientos de miles de pisos vacíos, se sigue desahuciando a familias que tras quedarse en paro no pueden pagar la hipoteca; y se acepta, con toda la naturalidad del mundo, que numerosos trabajadores temporeros tengan que vivir a la intemperie, en condiciones deplorables, en los propios centros urbanos.

    El problema no es nuevo, como decíamos. Ya se sabe que con la llegada del “clareo” y de la recogida de la fruta -para la que se necesita mucha mano de obra durante un corto periodo de tiempo- los empresarios recurren a la contratación de obreros temporales, muchos de ellos de fuera del municipio. Como es algo que se repite año tras año, lo lógico sería que antes de cada temporada los responsables municipales establecieran un plan de actuación para albergar en condiciones de dignidad a los cientos de inmigrantes que vienen a trabajar a la localidad estos días. Lo normal sería que estas personas tuvieran garantizados unos derechos básicos. Eso sería lo lógico y deseable. Lo que vemos, sin embargo, es que junto a la Gran Vía, en el Camino de la Estación, en los alrededores de Mercadona o en zonas periféricas del casco urbano, decenas de inmigrantes viven y duermen en la calle bajo improvisados tenderetes de plástico, en tiendas de campaña, en coches, en furgonetas, o directamente a la intemperie. 

    Sin aseos, sin duchas, sin luz ni agua, sin un lugar donde cocinar, estos hombres quedan abandonados a su suerte. Vivir en la calle ya es de por sí duro, pero lo es mucho más para estos trabajadores que tras largas jornadas de trabajo no cuentan con unas mínimas condiciones de higiene y salubridad. Con la llegada de los fuertes calores, el problema adquiere, además, unas dimensiones que debería preocupar a las autoridades sanitarias. Se pueden presenciar escenas, de hecho, que recuerdan lo peor de “Las uvas de la ira”, la impactante novela de John Steinbeck. Como en los peores tiempos de la explotación capitalista, se permite que temporeros sin techo anden a la busca de trabajo malviviendo por los caminos. En nuestros días, con el pretexto de que sólo se trata de una situación coyuntural que apenas dura unos meses. Pero lo cierto es que este escenario se repite todos los años y se agrava de forma alarmante como consecuencia de la crisis.

    El impacto humano que causa ver a estas personas viviendo al raso, en campamentos improvisados, en zonas urbanas donde la vida discurre con normalidad, no debería dejar a nadie indiferente. A quienes menos, a a los políticos locales y regionales, que junto a los empresarios, cooperativas y agricultores de la localidad tendrían que haber previsto un plan de alojamiento básico y digno para estos trabajadores.

    Tampoco como ciudadanos podemos seguir ignorando este problema social y humano. Urge buscar soluciones que den respuesta a este drama recurrente. Por ejemplo, la creación de albergues de tránsito. Resulta, cuando menos, una ironía que a algunos se les llene la boca con la Marca España cuando abundan junto a nosotros estas imágenes tercermundistas. Y sobre todo, no olvidemos que estamos hablando de personas con empleo, de trabajadores, cuya participación en estas tareas agrícolas resulta imprescindible. Y por si alguien no ha caído en la cuenta, también deberíamos recordar que, como decíamos al principio, estamos en pleno siglo XXI. Y en Europa.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook