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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 27
    Mayo
    2015

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    Murcia

    Pactos previsibles

    Se veía venir. El 22M andaluz fue el aviso y el 24M, la confirmación. Que se vaya olvidando el PP de la región, por lo tanto, de sus últimas mayorías absolutas a la búlgara, porque esas, como las golondrinas de Bécquer, ya no volverán. Y si con apenas un 37 % de los votos el partido de Valcárcel ha estado a punto de ser hegemónico con 22 diputados es por obra y gracia de un sistema electoral regional de cinco circunscripciones que “falsea” y adultera nuestra realidad electoral.

    Los tiempos están cambiando también para la región. Sobre todo en el ámbito municipal, el más cercano y directo. El revés electoral sufrido por el PP en los municipios más importantes de la comunidad, unido a la irrupción de Podemos y Ciudadanos, abre un nuevo tiempo político, una nueva realidad política, que obliga a explorar nuevas mayorías a derecha e izquierda, y exige una nueva cultura de pactos.

    Batacazo municipal y pérdida de la mayoría absoluta en la Asamblea regional son dos golpes que no van a dejar indemne a la derecha murciana. De poco le ha servido, de hecho, meterle el miedo en el cuerpo al electorado indeciso, vaticinando líos y catástrofes. Tras años de mentiras, recortes y sufrimiento, la gente no se deja intimidar tan fácilmente. A fin de cuentas, tener corporaciones o parlamentos fragmentados que obliguen a pactos y entendimientos no es peor que padecer una mayoría hegemónica que ampare el despilfarro, el despotismo y la corrupción. Las urnas lo han expresado con claridad. Antes que al asalto de las instituciones y al saqueo de las arcas públicas, mejor algún conato de ingobernabilidad o falta de entendimiento coyuntural. Es más, muchos ven en los pactos, por aquello del marcaje mutuo, una forma de frenar o atenuar las pulsiones corruptoras.

    Por expreso de los votantes nos encontramos, por lo tanto, en pleno proceso de incertidumbre poselectoral. Con todo lo que ello conlleva. Y si nos atenemos a las declaraciones de unos y otros, sin solución de continuidad. Pero que no cunda el pánico. Todo este trajín, este diálogo de sordos, forma parte del chalaneo político. En la partida de póquer que se avecina no van a faltar faroles ni envites. Sin embargo, como decíamos hace quince días en el artículo Los pactos que vendrán, lo que nos espera es más que previsible.

    Así que Sánchez, el del PP, que se ha quedado a las puertas de alcanzar su objetivo, puede dormir tranquilo. Que no se preocupe porque el otro Sánchez, el de Ciudadanos, vendrá a sacarlo de apuros. Por acción u omisión. Eso si no surge algún espontáneo que se brinde a realizar la tarea por menos. Sólo queda por saber con qué condiciones. ¿Se atreverá Albert Rivera a pedir la cabeza del expresidente Valcárcel, como ha pedido la de los expresidentes Griñán y Chaves en Andalucía; o se conformará con la de Bascuñana, que ya está concedida? ¿Quedará pactado negro sobre blanco lo que se va a hacer en caso de que se produzca alguna novedad judicial en el “caso del Auditorio”, por el que Sánchez ha sido investigado?

    Previsible es también que, Ciudadanos que se ha atribuido la potestad de jugar a dos bandas, apoye al PSOE donde proceda. Hasta que sus votantes aguanten, claro está.

    Como predecible es que el PSOE termine apoyándose en su izquierda para configurar mayorías de progreso en los municipios de la región. Y que la izquierda, llámese Podemos o IU (por cierto, injustamente castigada por el sistema electoral y una parte de su electorado que ha votado morado) tenga que buscar acuerdos con el PSOE, aunque en algunos casos sea a regañadientes, para articular esas mayorías sociales. Les guste o no, los partidos de izquierda tendrán que buscar puntos de encuentro para gobernar. Sus votantes no les perdonarán que se pierdan en rencillas partidistas que allanen el camino al PP.

    Esto es lo previsible. Y se terminará por imponer. Pero no sin algunos sobresaltos.

     

     

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