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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 11
    Febrero
    2015

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    SOCIEDAD

    Match Point en la sucesión (2)

    La historia se repite, como dijo Marx. Y la segunda vez, casi siempre como farsa. El año pasado por estas fechas, Valcárcel tenía preparada una sucesión casi perfecta. Dueño y señor del PP murciano, el dimisionario presidente de la Comunidad Autónoma sólo tuvo que abrir la boca para que sus deseos se convirtieran en órdenes. Propuso a su delfín Pedro Antonio Sánchez y el partido dijo amén. Una decisión judicial, sin embargo, trastocó todos sus planes: la imputación del aspirante por prevaricación y cohecho. Y lo que iba a ser un relevo “natural” se convirtió de pronto en una pesadilla. Inesperadamente, la “huida” de Valcárcel a Estrasburgo se complicaba. No sólo dejaba, como dijimos en su día, unas cifras de paro alarmantes, unos índices de pobreza insostenibles y un déficit incontrolado, sino también una situación institucional que ha terminado siendo lo que se temía: caótica y kafkiana.

    Al final, Valcárcel recurrió a Garre como presidente interino con la esperanza de que antes de la convocatoria de las elecciones autonómicas la situación procesal de su delfín se hubiera despejado. Garre asumió la presidencia y empezó para él un calvario de ninguneo, por parte de su partido, que ha llevado con mucha resignación, y por qué no decirlo, con cierta dignidad.

     Y como un año no es nada, aquí están los comicios autonómicos. Y la situación procesal del aspirante no sólo no se ha despejado sino que, aún sin resolver la imputación anterior, se le abre un nuevo frente judicial: la querella que la Fiscalía Superior de la Comunidad Autónoma ha presentado contra él por la supuesta comisión de varios delitos en la construcción del Teatro Auditorio de su localidad. De nuevo se le tuercen los planes a Valcárcel. De nuevo se repite la historia, pero esta vez con un expresidente más debilitado y un tercero en discordia que no ha dicho su última palabra: Garre.

    Así las cosas, son varios los escenarios que se pueden presentar. Empecemos por el más improbable. Que Sánchez sea desimputado, y aquí paz y después gloria. Sigamos por el menos descabellado. Que vuelvan a presentar a Garre otra vez en situación de interinidad, a la espera de que se aclare la situación procesal del “otro”. Y terminemos con el más disparatado. Que, pese a las imputaciones, el PP opte por presentar al actual consejero de Educación. Aunque visto el embrollo, tampoco habría que descartar una tercera vía.

     Lo que está claro es que ni Sánchez ni sus huestes se resignan. Estos últimos no han dudado en salir en tromba en su defensa. Muchos de ellos despotricando contra el fiscal. El diputado del PP Teodoro García, a quien por lo visto le va mucho en el asunto, ha ido incluso más lejos y ha calificado al PSOE de partido de “mala gente” por sus “acusaciones infundadas”. La incontinencia verbal, producto del desasosiego, suele jugar malas pasadas y casi siempre termina por apestar más que la otra. Si ese es el argumentario político de los partidarios de Sánchez, apañado va. El joven García debería leer a Machado y saber que “mala gente que camina y va apestando la tierra” hay en todos lados.  

    Y ya que la historia se repite, nos repetiremos nosotros también. En “Match Point”, una de las mejores películas de los últimos años, Woody Allen se plantea hasta qué punto el azar determina nuestras vidas. El neoyorkino narra el itinerario de un personaje inmoral, a quien el destino favorece. Pero podría haber ocurrido perfectamente lo contrario. El destino queda simbolizado aquí en una pelota de tenis que golpea a cámara lenta la red en una “bola de partido”, oscila sobre ella y duda durante interminables segundos hacia dónde caer.

     Como le ocurriera hace ahora un año, Sánchez aguarda ansioso a ver de qué lado de la red caerá la decisión judicial y, sobre todo, la de Rajoy, mientras los militantes asisten como convidados de piedra a este partido. De esas decisiones depende su futuro político, aunque, según las encuestas, ya no tanto el de la región. ¿Tan escaso de líderes, tan falto de banquillo, está el PP; o tan empecinado es Valcárcel, que unos y otros se avienen a reeditar un espectáculo que, en esta segunda edición, ofrece ribetes de opereta?

     

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