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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 01
    Enero
    2014

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    SOCIEDAD

    "Golpes bajos"

    “Golpes Bajos” A Germán Coppini la vida le ha dado su último golpe bajo. Con 52 años, una puñetera enfermedad hepática se lo ha llevado. Se apaga una de las voces más auténticas y potentes de la movida de los 80, la del fundador y cantante del mítico grupo Golpes Bajos, pero se quedan, poniéndole música a la banda sonora de los años de la Transición –que son los de mi juventud- un par de canciones suyas irrepetibles: Malos tiempos para la lírica y No mires a los ojos de la gente (siempre mienten).

    Es verdad que tras de la disolución de la banda en 1985 le perdí un tanto la pista a Coppini. Guardo celosamente, eso sí, su disco legendario: un EP con cinco canciones, con portada de Ceesepe, que me costó 485 pesetas de entonces (unos tres euros), y que no he dejado de escuchar. Curiosamente, hace menos de un mes, me contó el Potro, amigo de artistas y toda una “institución” en nuestro panorama musical rockero, que estuvo hablando con él para cerrar un bolo con su nuevo grupo malagueño Néctar en la sala de conciertos del Club Atalaya de Cieza. “Aguanta, Potro, le dijo Coppini, que hasta que no esté mejor de salud, no puedo cerrar nada”.

    Nunca han sido buenos tiempos para la lírica. Nos lo recordó Golpes Bajos y nos lo recordará siempre el poema de Bertolt Brecht del que Coppini tomó prestado el verso. Un poema que fue escrito en otros tiempos de crisis, durante la irrupción del nazismo, y que para nuestra desgracia sigue teniendo hoy día una vigencia perturbadora. Lo mismo que este otro que lo complementa. ¡Qué tiempos estos – clama Brecht - en que hablar sobre árboles es casi un crimen/ porque supone callar sobre tantas alevosías!

    Coppini, cuyo compromiso político le llevó a presentarse a las elecciones en 2001 por el Partido Republicano, se fue la pasada Nochebuena, con el año a punto de acabar. Al mismo tiempo que el gobierno nos asestaba nuevos golpes bajos: el “tarifazo eléctrico” o la congelación del salario mínimo; y Rajoy hacía un balance triunfal de su segundo año al frente del ejecutivo. ¿Triunfal? ¿Para quién? El año no ha podido ser más aciago. Cuatro cifras macroeconómicas no pueden maquillar un año negro de paro, recortes y sacrificios. De pérdida de derechos y libertades, y de escándalos de corrupción.

    “La ratas corren por la penumbra del callejón", cantaba Coppini, con voz cálida y escéptica. Con la misma que reivindicaba el azul del mar que inundaba sus ojos. Las dos caras de la moneda. Los dos lados de la vida. El oscuro y el luminoso, envueltos en el mismo nihilismo. En este comienzo de año, quiero aferrarme al segundo y seguir tarareando ese par de canciones que han dejado una huella imborrable en mi vida. Quiero también creer que vendrán tiempos mejores para la lírica y, por supuesto, quiero seguir mirando a los ojos de la gente aunque sepa que, como los míos, a veces mienten.

     

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