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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 16
    Abril
    2014

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    SOCIEDAD

    Garre, otra música, la misma letra

    Garre no es Valcárcel, pero dadas las circunstancias es como si lo fuera. Maniatado por la herencia de su antecesor, sin apenas margen de maniobra, sólo le queda –y no es poco- conducir la destartalada locomotora de la política regional por el camino trazado. Para eso ha sido llamado. Si consigue llegar sin muchos sobresaltos hasta los próximos comicios autonómicos, Valcárcel tendrá motivos para estarle agradecido. Su retirada a Estrasburgo –espantada, para muchos- no podía producirse en peores circunstancias: una región en quiebra técnica, unas perspectivas electorales inciertas para su partido y un candidato destinado a relevarlo imputado por presunta corrupción.

    La gravedad de la situación económica y política de la región requería la presencia de un osado. La de un “emprendedor” que le plantara cara a la crisis económica y a la corrupción política. Pero en el PP no está ahora mismo el horno para esos bollos. Disolver la asamblea y permitir a los murcianos que se pronunciaran, convocando elecciones autonómicas junto a las europeas, hubiera sido lo deseable. Con el impulso que da el respaldo de las urnas, el nuevo gobierno habría estado en condiciones de afrontar con otro brío y otra “legitimidad” los problemas de la región.

    Si no ha sido así es porque Valcárcel ha preferido anteponer los intereses de partido y actuar en clave interna. Ha optado por un gobierno gris y fugaz, a la espera de que se aclare la situación procesal del que estaba llamado a sustituirlo. Y para cubrir esa espera de un año ha echado mano de un equilibrista. De alguien que pueda mantener el precario equilibrio en que queda sumido el PP y el gobierno tras su renuncia y el fallido relevo.

    Haciendo honor a su lealtad, dicen que proverbial, Garre asume la carga. La de un gobierno hipotecado por el déficit, las cifras brutales de paro, el aeropuerto sin aviones de Corvera, la llegada del AVE sin soterrar… Algunos incluso lo compadecen como si todo fuera sobrevenido, olvidándose de que tras largos años en puestos políticos de primer orden el nuevo presidente ha sido un cooperador necesario de la política de Valcárcel. Corresponsable, por lo tanto, de la ejecución de políticas de austeridad, recortes y derechos laborales que han traído más sufrimiento social, más paro, más precariedad y peores condiciones de vida.

    Que venga con buenas intenciones es lo menos que se le puede pedir. Que intente ponerle otra música a esta partitura, lo menos que se podía esperar. Que lo dejen ponerle otra letra a la canción, algo impensable. Junto a la vara de mando imaginaria que le fue entregada el otro día figuraba el libreto con el guión detallado a seguir. Si se permiten algunas variaciones en la música, en ningún caso se permitirán en la letra.

    ¿Qué hacer entonces? Pues lo que hace. Juega su baza campechana, no sin cierta sobreactuación a veces. Recurre a la cercanía, a la empatía, a la foto cómplice. Marca algunas distancias evitando el engolamiento de su antecesor, aunque sea con las palabras estereotipadas de siempre, o con propuestas bienintencionadas pero genéricas e imprecisas. Apela a combatir la “cansera” con un discurso… soporífero. Procura salpicar sus intervenciones con alguna novedad. Quizá sea esto lo único que esté en su mano. Pero una cosa es la retórica, la manida verborrea, resucitar demonios “innombrables” del pasado y otra es tener propuestas para atajar la gravedad de la crisis y poder llevarlas adelante.

    Y para que no quede ninguna duda de quien manda aquí, Rajoy le nombra un “comisionado”. Una especie de tutor entre ángel de la guarda y censor. Algo insólito y excéntrico. Tan excéntrico como el propio “comisionado”: un tal Martínez Pujalte. “Ese señor de voz aflautada y bigotito de chulapo de zarzuela”, que solía “gesticular como un hooligan desde las gradas de la bancada popular del Congreso de los diputados”, según un conocido periodista valenciano. Con personajes así, la nueva melodía de Garre pronto empezará, si es que no ha empezado ya, a sonar como desafinada.

     

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