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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 24
    Junio
    2015

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    Murcia

    En el plato y en las tajadas

    El sí de C’s a la investidura de Ballesta en Murcia capital y de Pedro Antonio Sánchez en la Comunidad Autónoma -y en primera votación, además- es un claro indicio del papel que está llamado a jugar este partido emergente en la región.

    Una vez sellado el pacto entre la formación naranja y el PP, con unas cláusulas aparentemente asumibles por la derecha, la pregunta que muchos se hacen es si no ha nacido Ciudadanos para apuntalar a un PP que se desmorona. A la vista está que después de haber gobernado durante veinte años con mayoría absoluta –y cometer auténticos atropellos urbanísticos y económicos, o estando envuelto todavía en una ciénaga de corrupción institucional- el Partido Popular podrá seguir gobernando la región en minoría gracias al partido de Rivera.

    Ciudadanos justifica su apoyo al PP atribuyéndose la dimisión de varios imputados en las filas populares, la aceptación por parte del partido de Valcárcel de la reforma electoral regional con circunscripción única y otras exigencias. Y eso, a la luz de los resultados electorales, es mucho atribuirse. Son los votantes, los ciudadanos, no Ciudadanos, quienes han dejado en minoría al PP. Es más, esa minoría se habría acentuado si se hubiera aplicado una ley electoral más justa. Las abdicaciones del PP, sus renuncias, sus cesiones, son por lo tanto la consecuencia directa de la pérdida de su hegemonía, no de la irrupción de Ciudadanos. Otra cosa es que esta formación haya contribuido como muchas otras a que esto haya sido así. Tampoco es descabellado pensar que si los cuatro diputados regionales de Ciudadanos hubieran ido a parar a otro partido, el cambio hubiera sido mucho más profundo.

    En cualquier caso, como dijo aquel, ahí está el pacto, báilalo. Tanto más cuanto que la futura situación procesal del que está llamado a ser presidente de la Comunidad, Pedro Antonio Sánchez, se presenta llena de incertidumbre. Y por estética, si no por otros motivos, debería haber impedido Sánchez que el otro Sánchez fuera investido a la primera de cambios. El agravio comparativo con Andalucía lo dice todo.

    No seré yo quien le quite a C’s el mérito de haber cortado el par de cabezas que el PP le ha ofrecido. Dimisiones tardías y ya casi irrelevantes, pero dimisiones al fin y al cabo. Pero de ahí a afirmar que está forzando al PP a regenerarse hay un gran trecho. Primero porque para regenerar al PP se necesita algo más que “una escoba y una aspiradora”, como quiere hacer creer Miguel Sánchez; y luego porque es una tarea tan ciclópea que sobrepasa las fuerzas y las habilidades de quien se define a sí mismo y a sus tres compañeros de escaño como los “cuatro mosqueteros”.

    Dice Miguel Sáchez que los votantes del PP los paran por la calle y les agradecen que les estén “limpiando la casa”. Lo que hay que oír. “O se regeneran o los regeneraremos nosotros" es su nuevo grito de guerra. Sin pararse a pensar que si lo consiguen, cosa como decía antes más que improbable, puede que ya no quede espacio político para el regenerador, y tras la cual vendría una natural absorción. A fin de cuentas qué es lo que separa a uno y a otro si no es una casa más limpia, de momento, para el partido emergente.

    Llegado el momento, Ciudadanos tendrá que plantearse su política de pactos, que aunque ellos lo nieguen desconcierta a muchos de sus votantes. Salvo el PP, que no tiene con quién pactar si no es con Ciudadanos, todos los demás se la están replanteando. Estar en el plato y en las tajadas, con el PSOE en unos sitios, con el PP en otros, o jugar a dos bandas es un juego demasiado arriesgado. Les salió bien, en anteriores legislaturas, a los nacionalistas, pero eran otros tiempos y otras costumbres. El “te apoyo y paso atrás” no exime de corresponsabilidad, llegado el caso, a quien tiene la potestad de poner y quitar.

     

     

     

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