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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 15
    Julio
    2015

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    Murcia

    EL PEATÓN CIEZANO. El Paseo de Pepe Lucas

    El peatón ciezano

     A semejanza de Léon-Paul  Fargue que escribió “Le piéton de Paris”, me propongo escribir este verano una serie de artículos sobre lugares emblemáticos de mi pueblo que llevará por título “El peatón de Cieza”.  Parafraseando a Fargue, diré que hace años que sueño con “escribir" un “Plano de Cieza” para personas sosegadas, esto es, para paseantes que tengan tiempo que perder y que puedan estar interesados en conocer mi ciudad.

    EL PEATÓN CIEZANO. El Paseo de Pepe LucasEl Paseo de Pepe Lucas

    Si quieres pasear al aire libre, entre palmeras, falsas pimientas, pinturas y versos, ven a Cieza. Al Paseo de Cieza. A lo largo de algo más de 300 metros, podrás caminar sobre una obra pictórica única, de trazo enérgico y colores ardientes, sin parangón en ningún otro lugar de nuestra geografía. Ya lo dijo Díez de Revenga, “pintura fuerte y expresiva para recibir los pasos del caminante que se aventura por esta calle del pueblo”. Aquí encontrarás, a decir de los entendidos, el expresionismo de la más pura tradición hispana salpicado de versos escogidos. Las tendencias pictóricas más vanguardistas asimiladas y reinterpretadas por un pintor de “actividad incansable, creatividad indómita y mirada singular*”: Pepe Lucas.

    Eso es lo que podrán ver los entendidos en arte, o aquellos a quienes la pintura no les resulta indiferente. Para el peatón ciezano, el paseo es además de un museo abierto, de una exquisita antología poética al aire libre, de un homenaje pictórico a artistas, músicos y literatos de la talla de El Bosco, Guillén, Mozart, Höderlin, San Juan de la Cruz, Rimbaud, Picasso, Lorca, Falla o Beethoven, y no sigo; es, decía, una especie de lugar mágico en el que generaciones de ciezanos y ciezanas se han “confrontando”, unos subiendo hacia la Esquina del Convento, otros bajando hasta donde empieza la Carreterica de Posete. Caminando siempre por la derecha, en una fila sin principio ni final que giraba sobre sí misma, perfectamente sincronizada, como puede girar una noria. A los paseos se ha ido siempre, claro está, a pasear, pero también a ver o a ser visto. A buscar entre risas contenidas y miradas cómplices algún indicio, alguna señal.

    No les faltó valor a Pepe Lucas, y a Ramón Ortiz, entonces alcalde de Cieza, a la hora de acometer una remodelación que tanta polémica e incomprensión generó. Tras la guerra civil, el viejo paseo postromántico de Marín Barnuevo, construido en 1886, había pasado a mejor vida. Los franquistas le cambiaron el nombre – pasó a llamarse Paseo de los Mártires- y le quitaron tanto la verja de hierro que lo bordeaba como la gran arboleda que le daba sombra. Lo que quedó fue una obra arquitectónica de corte mussoliniano, donde el nacionalcatolicismo celebraba sus actos religiosos y políticos, y que los ciezanos terminaron haciendo suya.

    El cambio político necesitaba un cambio arquitectónico. La democracia debía prescindir de ese Paseo gris y decadente e inventarse el suyo. Pepe Lucas, afincado en Madrid, pero “más ciezano que las olivas” ya había puesto en él su mirada de pintor. Primero pensó cubrir todo el suelo de cerámica, pero tuvo que desistir por la envergadura del proyecto. Terminó pintando 14 cuadros en forma rectangular, y dos en forma de rombo. Y para enmarcar esos cuadros en el suelo, alzó 30 pilares de dos metros y medio con los que homenajea a sus ídolos de la cultura. Y sin cobrar un duro por ello.

    Como bien señala Rosa Campos, han sido éstas unas pinturas para la democracia. La remodelación del Paseo trajo aires nuevos y supuso un cambio estético de primer orden. Sacaba a Cieza de la noche de los tiempos y la proyectaba hacia la vanguardia más transgresora y colorista. Como no podía ser de otro modo, los ciezanos han terminado por hacer suyo aquel Paseo que tanta polémica creó. Hay obras que se adelantan a su tiempo y son únicas. Y esta es una de ellas.

     

    *Rosa Campos Gómez: “Las pinturas del Paseo de Cieza”. Cuadernos ciezanos nº 14. Trascieza. III Memorial Mariano Camacho. 2014

     

     

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