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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 12
    Mayo
    2016

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    Murcia

    Difícil de creer

    Una patética Rita Barberá diciéndole al tribunal "Me gustaría muchísimo que me creyeran” y un fiscal contestándole “Es difícil”. Un patético Soria negando con rotundidad que tuviera algo que ver con los papeles de Panamá y renunciando al cargo unos días después por todo lo contrario. Un chulesco alcalde de Granada detenido por posible corrupción urbanística negándolo también todo, aferrado a su sillón y obligado a dimitir después. Un sombrío Aznar reuniéndose con Montoro después de que Hacienda le multara con 70.000 euros (y le perdonara 20.000, según los técnicos de la casa), que sigue por ahí, “por los rincones” –utilizo una expresión suya- “ladrando” su amor a España.

    Estas son las últimas instantáneas incorporadas al álbum de la corrupción del PP. Un álbum que encierra, a estas alturas, una historia interminable. No hay día en que no aparezca algún caso de podredumbre en sus filas. Cuando parece que ya se ha alcanzado el límite de la sinvergonzonería, surge una nueva patraña que deja en mantillas a la anterior. Y es que, visto lo visto, de partido político al PP le queda sólo el nombre. Para muchos de sus militantes no es más que una maquinaria, un artilugio, para saquear el país. No hay instituciones o cargos, grandes o pequeños, que se le resistan. Ministros, alcaldes, consejeros, concejales, tesoreros…

    ¿Y qué ha hecho o hace mientras tanto Rajoy, como presidente del partido y del gobierno, para atajar esta plaga? Pues bien poco, por no decir nada, si no es prometer leyes de transparencia inocuas, mirar para otro lado o, incluso, apoyar abiertamente a los presuntos delincuentes con mensajes tan desesperados como aquel “Luis, sé fuerte”. Claro que, ¿qué otra cosa puede hacer, descartada la dimisión, un Rajoy cuestionado, puesto en la picota, por el presunto cobro de sobresueldos en billetes de quinientos euros; o un partido acusado por la justicia de financiación ilegal, cuya sede tiene todos los visos de haberse financiado con dinero negro?

    Llegados a este punto, en que un caso sucede a otro, ininterrumpidamente (Bárcenas, Gürtel, Taula, Púnica, Palma Arena, Noós, Umbra, Carthago Nova, Auditorio -estos tres últimos en la región- y no sigo…), cabe preguntarse si este partido está homologado desde el punto de vista ético para gobernar este país. Es verdad que la corrupción no acaba en Génova. Que hemos conocido otras tramas, léase EREs, Pujol y demás, igualmente nauseabundas. Pero no es menos cierto que ningún partido se ha regenerado políticamente menos que el PP, que conserva prácticamente intactas sus estructuras y mantiene inalterables a los mismos dirigentes bajo cuyo mandato se han producido todas estas cochinadas.

    Sea como sea, lo cierto es que empieza a haber un consenso casi generalizado de que el actual aislamiento político del partido de Rajoy, tanto por su brutal política de recortes sociales como por la corrupción que lo corroe, lo inhabilitan para seguir un día más al frente del ejecutivo. Y que supone, además, un hándicap no menor a la hora de emprender cualquier negociación que busque la investidura del actual presidente del gobierno en funciones o de cualquier otro de sus miembros.

    En un contexto tan enrarecido y adverso para los populares, no estaría de más, por otra parte, que el actual inquilino de San Estaban, Pedro Antonio Sánchez, se planteara, en vista de las circunstancias judiciales que penden sobre él, si no sería preferible, antes de que sea inevitable, dejar voluntariamente el cargo. Todo ello antes de que el daño para la región sea irreversible. A él también, como a Rita Barberá, le gustaría mucho que lo creyeran en el asunto Auditorio, pero a estas alturas, créanme, viendo el cariz que ha tomado el asunto, resulta francamente difícil.

     

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