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Blog Raíces y alas - ANTONIO

ANTONIO

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 03
    Febrero
    2018

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    Murcia

    Cualquier día es bueno para atajar la corrupción en Murcia

    Roque Ortiz ya está cesado pero actúa como si no lo estuviera. Sus polémicas palabras en una reunión del PP, desveladas la pasada semana por La Opinión, fueron de una obscenidad tal que no admiten otra salida que no sea la dimisión. Aun así, el concejal sigue imponiendo su presencia en el ayuntamiento sin que el alcalde rechiste. Como si está situación insostenible, que tanto recuerda a la de PAS, se pudiera alargar por más tiempo sin pasarle una factura demoledora tanto a él como a su partido.

    En realidad, Ballesta ya lo ha depuesto en su fuero interno pero también actúa como si no lo hubiera hecho. Es quizá su forma de retrasar lo inevitable. Su manera de plantarse ante López Miras y mostrar que no se deja impresionar a la primera de cambios por San Esteban; y sobre todo de dejar muy claro que, puesto a sacrificar a su concejal, lo hará muy a su pesar y con todo el dolor de su corazón.

    Cabe, cómo no, otra interpretación: que Ortiz tenga cogido a Ballesta por los pelos cortos. No se entiende si no la mansedumbre mostrada en aquella reunión en que el concejal se desmelenó, y en la que el alcalde tampoco rechistó. En ese caso, lo que realmente atenazaría a Ballesta es que su concejal se fuera de la lengua. Y vista la personalidad explosiva del interfecto, tiene motivos para temer lo peor. ¿Qué no se puede esperar de un gestor que larga públicamente que está dispuesto a gastarse en alumbrado público, probablemente como en otras ocasiones, “un dinero sin hacer convocatoria pública”?

    Ciudadanos, entretanto, se frota las manos. No tiene ninguna prisa en que Ballesta hinque la cerviz, porque cuanto más dure este calvario para el PP en la región, que se une al que arrastra a escala nacional con la senadora murciana Pilar Barreiro, más provecho sacará en las urnas. Guste o no, es el que tiene la sartén por el mango. E impone sus condiciones. Con sus votos puede poner o quitar alcalde o permitir que se aprueben o no unos nuevos presupuestos generales.

    La oposición de izquierdas lo sabe pero reacciona, como es su obligación, anunciando una moción de censura que sabe que no llegará a prosperar. Bastará que Ballesta se desprenda de Ortiz para que Ciudadanos vuelva al redil. Por lo menos hasta que el PP le dé una nueva oportunidad con algún otro caso de corrupción, que no tardará en llegar.

    Porque si algo ponen a las claras las palabras de Ortiz es que no estamos en modo alguno ante un “error verbal”, producto de un temperamento volcánico, como lo justifica Ballesta, sino ante una forma de entender y ejercer la política, que en la región, por desgracia, conocemos muy bien. Que nos encontramos ante un modus operandi sobre el que se ha sustentado la hegemonía política del PP en esta comunidad. Una forma de gestión política plagada de corruptelas y basada en una red clientelar tejida a golpes de favores de todo tipo.

    Lo que se intuía o sospechaba ha quedado definitivamente claro con las palabras inequívocas de Ortiz. Tanto cuando se dirige a la gente de las concesionarias “para que no se olviden que el PP les ha conseguido trabajo", como cuando advierte a los suyos y a afines que “muchos están donde están gracias al PP”.

    Muy mal tienen que estar las cosas en el partido de Valcárcel para que a través de filtraciones interesadas, y no hay ninguna que no lo sea, sus vergüenzas queden tan obscenamente al descubierto. “Arengas” como ésta de Ortiz ha debido de haber muchas. La diferencia es que antes eran a puerta cerrada y ahora se radian en la plaza pública. Y que en esta guerra de clanes ya parece valer todo.

    Quedan, pues, todavía, en esta pugna a cielo abierto entre Ballesta y Miras gloriosas páginas por escribir. Mientras tanto, lo que se pregunta la opinión pública es: ¿Cuánto tiempo más aguantará Roque Ortiz, virtualmente cesado, actuando como si no lo estuviera? “Cualquier día es bueno para dimitir”, dijo éste cuando se hizo público el escándalo. Efectivamente, cualquier día es bueno para atajar la corrupción en Murcia.

     

     

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