Blog 
Raíces y alas
RSS - Blog de ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

El autor

Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


Archivo

  • 06
    Marzo
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    SOCIEDAD

    Cristobicas

    A Montoro no debería importarle que algunos empiecen a llamarle “cristobica”. Como no tendría que importunarle a Cospedal, abogada del estado, que sus discursos sobre teoría del despido laboral hayan adquirido la categoría de cantinfladas. El mundo de la farándula es tanto o más respetable que el de la política. Y ambos políticos, aunque sea a su pesar, pertenecen a los dos.

    Montoro fustiga a los actores, sin saber que él mismo lo es. No hay más que ver sus actuaciones en ruedas de prensa o en el congreso. Cospedal empieza a serlo, pero dejaremos sus cantinfladas para otro día porque no está bien hacer leña del árbol que se está cayendo. Además, es la única que hasta ahora ha dado la cara. Ahora bien, más que actor de carne y hueso, el titular de Hacienda es muñeco de cachiporra que le arrea a todo el que se mueve. Y si no, que le pregunten a Saura. Hay que ver cómo le endiña cuando el murciano le recuerda que perdona impunemente a los evasores con su amnistía fiscal, como es el caso de Bárcenas. El espectáculo está entonces asegurado. Guiñol se sitúa a la derecha del público, como exige la tradición titeresca, y Gnafrón, que es el que recibe, a la izquierda. Se atizan, pero ya se sabe que los títeres de la cachiporra, que García Lorca dignificó en su “Tragicomedia de Don Cristobal”, no son más que eso, muñecos movidos con las manos. Unos muñecos que gesticulan en una farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia. La advertencia es para quien se atreva a criticar la política de su departamento. Y cuidado, porque ahí tiene la Agencia Tributaria para tirar de datos y ponerte a Hacienda en los talones.

    Histriónico, guasón, cascarrabias, sus muecas ya forman parte del lacónico paisanaje fiscal español. Y su voz tirando a falsete da el tono de nuestra política económica. Pero que no se nos enfade el ministro. Como decía Cocteau, “hay demasiadas almas de madera para no amar a los personajes de madera que tienen alma”. La cita se puede leer en el Théâtre du Toone. Un teatro popular de marionetas que todavía perdura en una calle estrecha del viejo Bruselas y que no hay que perderse.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook