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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 11
    Marzo
    2015

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    SOCIEDAD

    Cien días de soledad

    Son los que le quedan a Alberto Garre como jefe del ejecutivo, pero es probable que le resulten más largos que los cien años de la novela del maestro de Macondo. ¿Un mal cálculo, un golpe demasiado fuerte en la mesa y dos en los rostros de Martínez-Pujalte y Valcárcel, un subidón de poder incontrolado, una apuesta fuera del tiempo y la realidad? El órdago era de aúpa y del mismo calibre es la derrota. Ahora, el todavía “excelente” presidente de la región, en palabras del portavoz del PP, tendrá que bregar con la soledad del vencido en estos tres meses que quedan de legislatura.

     No se le pueda negar arrojo, sin embargo, a un político que ya no está en su juventud y que si por algo se había caracterizado hasta ahora era por buscar un lugar cómodo a la sombra del árbol del poder. Algo con lo que contaba Valcárcel cuando lo nombró de forma interina para sustituirlo. Pero mira por dónde el fiel escudero se rebeló y quiso ser Don Quijote. Suele ocurrir. Llegado el caso, más vale morir políticamente de pie que seguir ejerciendo el cargo de rodillas.

     El método de elección de candidatos del PP será todo lo estatutario que se quiera, pero raya en el sadismo. No hay más que ver cómo se recrea Rajoy en los nombramientos a cuentagotas de los candidatos, cómo apura los tiempos, cómo juega con el deshoje de la margarita. El dedazo, el poder absoluto del jefe están fuera del tiempo y deberían estar proscritos en democracia. A Garre le dieron esperanzas en Génova, quién sabe si con una crueldad calculada, para dejarlo después quemarse a fuego lento. No se entiende si no que apostara tan fuerte en los últimos días antes del nombramiento En su enfrentamiento heroico con Valcárcel no cabían medias tintas. Era la batalla de quien creía poder ganar.

     El ninguneo que tendrá que soportar Garre en estos cien días empezó, en realidad, al día siguiente de su nombramiento tutelado. Pero se escenificó, de cara a la galería, en la cena del pasado mes de enero, con mil quinientos militantes, a la que no fue invitado. Y ha culminado con su destitución de facto, después de que no entrara en el juego de entorpecer la labor de la justicia e impedir la imputación de Valcárcel con la dimisión inesperada del imputado Cerdá.

    No han debido de ser fáciles para él estos siete días que han “conmovido” a la región. Sí cabe decir que los ha llevado con dignidad. Algo que no pueden decir muchos de los que le declararon esa guerra sucia, empezando por el presidente regional de su partido, en horas bajas y coleando con furor, incluso contra el juez Abadía. Hasta llegó a ganarse un rapapolvos de Mendoza, alineado con el bando de Sánchez, el ganador. Eso, el mismo día en que el presidente de la universidad privada murciana acusaba a la universidad pública de estar politizada. Otro habría dado un portazo y dejado el gobierno regional en cuadro, pero ese no es el estilo de Garre. Aguantará hasta el final de la legislatura aunque ya, tal como están las cosas, poco pueda esperar de su partido. Los puestos de consolación en el senado o en cualquier otro estamento donde se trabaja poco y se cobra mucho serán para otros. Habrá sido un presidente efímero, pero nadie podrá decir que no lo intentó.

     Como era de prever, también en este enfrentamiento intestino han abundado los Du Glesquin. Aquel caballero llamado a arbitrar la pelea entre los reyes Pedro y Enrique. En un momento de la lucha, Pedro, que iba ganando, consiguió situarse sobre Enrique y se disponía a apuñalarlo cuando Du Guesclin intervino sujetando al rey por la pierna y haciéndolo girar, momento que aprovechó Enrique el bastardo para asestarle una estocada mortal. Luego, el caballero francés se justificó con una frase que ha pasado a la historia: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”.

     Los Du Guesclin tendrán ahora asegurado, con Sánchez, un puesto bajo el sol. Pero, ojo, porque el designado por el dedo de Rajoy aún no se ha sacudido del todo sus problemas con la justicia ni ha ganado las elecciones autonómicas. El horizonte político no está exento para él de nubarrones. En cuanto a los partidarios de Garre, sólo les queda hacer méritos para agradar al nuevo señor o acompañar al de Torre Pacheco en su exilio interior.

     

     

     

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