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Raíces y alas
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Blog Raíces y alas - ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

ANTONIO BALSALOBRE MARTÍNEZ

Miembro del Colectivo de Estudios Locales Trascieza, perteneciente al Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza, colabora activamente en las publicaciones que edita esta asociación. Participa, además, en el periódico digital LAtalaya. "Columnista de la La Opinión de Murcia”.

Sobre este blog de Murcia

Este blog se ocupa principalmente de temas de actualidad. Sin embargo, haciendo buena la máxima de que nada humano nos es ajeno, hablaremos un poco de todo: de lo humano, de lo divino, de nuestro entorno más cercano, de tierras lejanas, de hechos que se pierden en el tiempo, de nosotros, de los demá...


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  • 03
    Febrero
    2017

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    Murcia

    Algún día acertarán

    Woody Allen tiene razón. Hay que vivir cada día como si fuera el último porque en algún momento acertaremos. No cabe mejor propósito para estas fechas en que, con el año recién estrenado, acabamos de doblar una nueva “esquina del tiempo”. Que lo cumplamos o no es otra historia. A fin de cuentas, en medio de tantas buenas intenciones, los propósitos, como los sueños, propósitos son.

     En la política regional, precisamente, hay uno que se renueva con tanta frecuencia que ya hemos perdido la cuenta de las veces que ha sido incumplido. Decenas, y me quedo corto. No hay solsticio o equinoccio político que no venga el consejero o presidente de turno a decirnos que esta vez sí, que en cuestión de semanas, de meses, se abrirá por fin el aeropuerto de Corvera. Que sólo es cuestión de cerrar algún fleco, estampar alguna firma, ultimar algún detalle. Así desde el 2011, año en que el aeródromo se terminó y quedó listo para sentencia.

     Que el aeropuerto de San Javier pierde pasajeros por culpa de la crisis, de la contaminación del Mar Menor, o vaya usted a saber por qué, pues no pasa nada. Que se clausura la última línea nacional Murcia-Madrid por falta de demanda: una anécdota sin las menores consecuencias. Que al día de la fecha el aeropuerto de marras es un galimatías jurídico y económico que no hay dios que lo entienda: da igual. La cuestión es seguir dando fechas de apertura porque en algún momento, con el tiempo y una caña, alguien, se supone, acertará.

     Quien no acertó ni una identificando los cadáveres del Yak-42, un avión que nunca tendría que haber despegado, fue Federico Trillo. Pero eso en España se premia con una flamante embajada en Londres. “Manda huevos” que quien como ministro de Defensa permitió contratar una cochambrosa aeronave de carga ucraniana, que terminó estrellándose cuando traía a militares españoles desde Afganistán, siga en la vida política sin el menor rubor. Y todo por ahorrarse unos eurillos, como el Consejo de Estado acaba de dictaminar. “Manda huevos” que quien hizo una gestión miserable de aquella crisis ande por ahí representando a España.

     A decir verdad, la vida política de este exministro es un cúmulo de desaciertos. Pase que durante la tragedia ecológica del Prestige dijera que las playas estaban “esplendorosas”; que con voz engolada de tenor hueco anunciara la toma de Perejil, “al alba y con tiempo duro de levante”. Que con un tono ridículamente marcial lanzara ¡Viva Honduras! cuando se encontraba en El Salvador. Que maniobrara jurídicamente hasta el esperpento para evitar que su partido respondiera de casos de corrupción como la Gürtel. Pase todo eso, porque forma parte de la charlotada política en la que se instaló.

     Lo que sobrepasa los límites de la decencia, sin embargo, es que montara una sociedad con el diputado del PP Vicente Martínez Pujalte por medio de la cual cobraron 345.000 euros de una constructora especializada en obra pública mientras eran diputados, según ellos mismos admitieron. Lo que políticamente es una vileza, y de las más grandes, es que lanzara un euro a una periodista que le preguntaba por la guerra de Irak, haciendo gala de una prepotencia y chulería infumables. Lo que no tiene nombre, ni humana ni políticamente, es que siga sin admitir ningún tipo de responsabilidad política en un accidente que le costó la vida a 62 militares, aun cuando el Consejo de Estado lo señala directamente.

     De momento sigue en Londres, donde acabará su mandato por “expiración” y no por cese. A la espera de otro destino (confiemos, eso sí, Dios nos libre, que no sea el de su reciclaje en la política regional). Hasta que llegue el día en que Rajoy considere que ya es inofensivo y deje de ofrecerle a este personaje tan singular retiros dorados. Ese día, si llega, Rajoy habrá acertado. Aunque será demasiado tarde.

     

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