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Pedro Barrionuevo

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Un blog en donde se cuentan las cosas de actualidad a mi manera, es decir, bajo mi punto de vista, intentando que sea lo más agradanle posible.


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  • 28
    Diciembre
    2011

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    Definiendo a un vago

    Cuando alguna persona llama vago a otra, eso quiere decir que la primera es más trabajadora que la otra. Pero en este caso que les voy a contar, eso no se cumple. Se lo pueden tomar como una chulería por mi parte como otra cualquiera.

    El hijo de la Duquesa de Alba, ese mismo que sólo sabe montar a caballo y salir en las revistas del corazón, dijo la semana pasada una de esas barbaridades que sólo se les ocurren a descerebrados con pocas cosas que hacer a lo largo del día. A este pijo, que lo es porque su mamá es quién es, y porque además tiene fincas en donde planta lino que es subvencionado por millones de euros por la UE para luego dejarlo que se seque, no se le ocurre otra cosa que decir “que los andaluces son unos vagos”. ¿Qué entiende él por vago?. Si él no sabe llegar a esa conclusión, muy gustosamente y desde este humilde blog, le voy a explicar lo que significa vago, o mejor dicho, que es un vago.

    Vago es un tipo que no hace nada a lo largo del día, excepto comer, dormir y hacer las necesidades fisiológicas del cuerpo humano. Vago es una persona que se dedica en cuerpo y alma a sus aficiones, como por ejemplo montar a caballo en concursos de hípica en zonas pijas, y si no existen pues te las inventas. Vago, es un tipo que vive del cuento y de las revistas del corazón por contar sus andaduras amorosas con una tía o con otra tía. Un vago es un tipo que vive de los títulos nobiliarios de su mamá, un vago es un tipo que vive de las subvenciones, que como todo el mundo sabe, no es otra cosa que dinero recaudado de unos impuestos que gente trabajadora o no, que paga religiosamente para que tipos como éste puedan vivir. En definitiva, un vago es una persona que se conoce como Cayetano Martínez de Irujo. Eso es un vago. Hay más definiciones, pero las dejo para que los andaluces (y los que no lo sean también) aprovechen un poco su tiempo y las definan si les apetece en este humilde blog que tienen a su completa disposición.

    Este tipo, podía ir de la mano de otro vago ejemplar, el conocido como Durán i Lleida, ya que este último dijo que “los andaluces cobraban por ir al bar”, cosa que por otro lado puede ser cierta, porque como el señor Durán i Lleida sabe, en este país cutre y salchichero conocido como España, tenemos la desgracia de tener 5.000.000 de parados, de los cuales muchos son andaluces, y a falta o a la espera de trabajo pues que mejor sitio que estar en el bar. Pero las condiciones para que se cree empleo, las tienen que poner mojigatos metidos a políticos para que esa gente salga del bar y puedan tener un trabajo digno y un sueldo en condiciones para poder ir al bar en sus ratos de ocio. Pero como aquí en este asqueroso país el señor Durán i Lleida vive como un marqués gracias a los impuestos de la gente que trabaja y de la que no trabaja (que eso no se le olvide) pues se puede permitir el lujo de decir esa jartá de gilipolleces, porque seguro que él no va al bar a cobrar, ya que cobra por tocarse los huevos igual que su amiguete de gilipolleces el Cayetano.

    Por eso definir a un vago cogiendo como plantilla a estos dos tipos es de lo más fácil que hay, porque ellos son un ejemplo de vagancia absoluta además de soltar gilipolleces en abundancia por esa boca que dios le ha dado. Sólo cabe recordar al terrateniente sevillano, que gracias a estos andaluces, él puede mantener su finca en perfecto estado para seguir trincado millones de euros en subvenciones, y el amiguete Durán i Lleida, seguramente esté donde está, porque muchos emigrantes andaluces les dan su voto para que siga viviendo como un marqués además de soltar una gilipollez tras otra. Ya me gustaría ver a mí al terrateniente señoritingo cogiendo una azada y cavando un poco la tierra para quitar las malas hierbas, pagaría incluso por ese espectáculo. Siempre habla quién más mierda tiene.

    A se me olvidaba, la azada viene con manual de instrucciones para el perfecto uso de la misma, no vaya a ser que encima se nos lesione el terrateniente y no pueda montar a caballo ni salir en revistas. Lea las instrucciones bien Cayetano. Porca miseria. Bueno, así que os espero, para que me comentéis en profundidad, lo que pensáis o queráis a blogeros como yo. Un saludo.

     

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