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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 23
    Mayo
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    REFLEXIONAD; MÁS OS VALE.

    REFLEXIONAD; MÁS OS VALE.

    (Arenga/filípica).

    Mientras que otros intelectuales iban de sarao en sarao, Miguel Hernández estaba defendiendo que pudieran ir de sarao en sarao: ¡AHÍ ESTÁ LA DIFERENCIA!

    Cuando los fascistas triunfaron en su golpe de estado cruento, muchos importantes políticos que marcharon al exilio se llevaron con ellos buena parte del dinero de España; estuvieron viviendo a cuerpo de rey con ello. Otros se quedaron en España para seguir luchando contra el fascismo y sufrieron persecución, torturas o muerte (o todo junto): ¡ahí está la diferencia!

    Lo que confiere al jamón patanegra su característico sabor, es el tocinillo entreverado que lleva. El sabor, lo da el tocino. Hace años que descubrí un truco para convertir un jamón normal y corriente en un patanegra: se toma tocino de ese que es todo blanco y de un buen origen patanegra; se hace un picado con cuclillo, se añade en el bocadillo y la tenemos el patanegra. El tocino: ¡ahí está la diferencia!

    Que nadie tome ejemplo de mí que soy un mal ejemplo. De todos modos, aunque tarde, me di cuenta del engaño; hice mudanza.

    Debes discernir entre el que ha estado junto a ti cuando lo has necesitado y el vendedor de humo. Hay más vendedores de humo que personas que tienden la mano cuando las necesitas. Pregúntate si ese que demanda tu voto con tanta vehemencia es de fiar; ¿le confiarías tu vida? Hazte muchas preguntas y procura responderlas con sinceridad; no vas a tener la oportunidad de enmendar el error hasta dentro de cuatro años. Es de Perogrullo, pero para que unos ganen, otros han de perder. ¿Quién ganará y quién perderá con tu voto? ¿A quién vas a beneficiar? Podría darse el caso que la “mano que te da de comer” lleve un anillo con un pedrusco que podría pagar la carrera universitaria de tu hijo si se vendiera.

    Vestidos para la ocasión.

    Hubo un tiempo en que los políticos en sus mítines llevaban la “chaqueta de pana”; la chaqueta de pana está en el armario y la sacan de vez en cuando para dar otro mitin sin que venga a cuento. Es que el hábito no hace al monje. Muchos de aquellos que secundaron las convocatorias del Mayo del 68, hoy visten de Armani; aunque se pongan de camisa, los delatan los mocasines (también son de Armani). El traje de pana, puede ser hecho a medida y por un reputado sastre; solo cambia el tejido. No te fíes de los monos de trabajo impolutos.

    Los de la mitra.

    Los de la mitra llevan interfiriendo en la cosa pública desde un fatídico día en que perdimos la guerra. Es que hoy, lo siguen haciendo; tienen el poder del púlpito otorgado por los que pergeñaron la inmodélica transición y sus herederos. Pregúntate si detrás del que vas a votar va a estar gobernando un obispo. Mira la mano del obispo y verás el anillo que le confiere la “dignidad”; la “dignidad” del obispo, se basa en el capital y lo representa el anillo. El obispo lleva un báculo de pastor; ¿eres un borrego?

    Mitras y sables. Togas negras con puñetas blancas.

    Detrás de los que siembran la miseria, están aquellos que les dan el soporte. Montesquieu nos advirtió sobre ellos; Montesquieu descansa en paz.

    El Estado moderno se basa en el “Contrato social” de Jean-Jacques Rousseau. Se establece entre el pueblo soberano y sus gobernantes. Si los gobernantes no cumplen su parte del contrato, ¿a qué está obligado el pueblo? Si nos fijamos bien, el bipartidismo imperante desde el Contrato Social del 78, no ha sentido respeto por el pueblo y despojado de este respeto, se ha convertido en súbdito. Este Contrato Social, no es el de Rousseau, sino el de Hobbes que se establece entre los súbditos y el poder absoluto. Es el Contrato Social: ¡ahí está la diferencia!

    Reflexionad, más os vale.

     

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