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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

Sobre este blog de Sociedad

No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 25
    Julio
    2015

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    SOCIEDAD Murcia

    RAREZAS.

    En cierta ocasión y a propósito de lo que puse en un chat de que era una persona sencilla, una sicóloga que entraba en el mismo me dijo: “Eres más difícil que un cubo de Rubik”. No sé, podría tener razón.

    Padezco y por ello estoy jubilado: Depresión endógena crónica. Distimia. Trastornos de la personalidad de tipo esquizoide. Malvivo a base de pastillas; pastillas cuyos efectos secundarios han dado lugar a otras patologías.

    Mi realidad actual, no me gusta. Quizá por eso me venga a menudo a la cabeza momentos de mi infancia, cuando fui feliz. Siempre añoré a mi abuela Gertrudis, pero es que también añoro a su hermano Manuel al que no llegué a conocer. Y no es que padezca el mal de Alzheimer.

    Hasta no hace muchos años, se creía que las neuronas que mueren son irreemplazables. Pero pasado un tiempo del desastre, las neuronas circundantes hacen la función de las que murieron. El tiempo que estuve bajo la dependencia alcohólica, fue un tiempo de destrucción cerebral. Tuve que iniciar un proceso de reeducación del cerebro; hasta para hacer un cambio de marchas en el coche, tenía que pensar antes la secuencia (cosa esta que hacemos sin pensar siquiera, automáticamente). He vivido y vivo con mis demonios; y no es fácil. La soledad impuesta, no es buena compañera de viaje.

    Según los siquiatras que me ayudaron a dejar el alcohol, padezco un trastorno compulsivo. Mi dependencia alcohólica lo fue. El peligro de los trastornos compulsivos, es que al quitar uno de un sitio, se nos puede abrir otro en otro frente; soy fumador compulsivo.

    Me impuse y me lo sigo imponiendo, escribir artículos que pongo en mis sitios de red. Escribir en mí, es una imposición. Y es que debo tener la mente ocupada. Entre otras cosas, para evitar o retrasar el mal de Alzheimer que han padecido y padecen algunos miembros de la familia. Me apasiona la política; siempre me apasionó, cuando era nacional-católico, lo era con vehemencia; ahora en la izquierda radical, también soy vehemente. Quizá lo de la política, también sea una cosa compulsiva.

    “Quien de joven come gallina de viejo caga las plumas”; que reza el dicho. ¡Estoy cagando las plumas!

    Con 63 años, no es para que estuviera lo deteriorado que estoy; estoy viejo y achacoso. El estómago, el hígado y los riñones, me han salido buenos; con lo que han padecido y lo bien que están… El esqueleto lo tengo bastante mal; en corazón, ni te cuento (angina de pecho). El páncreas no funciona ya que me tengo que medicar contra la hiperglucemia. ¿Y los pulmones con tanto fumete? Mi cuerpo no me permite hacer las cosas que desearía; por ejemplo, quemar azúcar andando.

    Echando la vista atrás, si las dos relaciones sentimentales que he tenido han fracasado, quizá sea solo culpa mía. Hasta podría darse el caso de que sea gafe; debo serlo porque donde quiera que vaya, el año anterior fue bueno. Me puse a criar cerdos y se produjo por entonces un descalabro en el sector; con aquello perdí la granja y la finca.

    En fin, que soy más raro que un perro verde.

     

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