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Antonio Rodríguez Rubio

Soy un converso del azul al rojo; que a decir de muchos, somos los peores. Y así, soy rojo, muy rojo: Republicano-federalista. ...

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No me busques junto a los poderosos que no me hallarás.


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  • 28
    Octubre
    2014

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    ¿QUIERES QUE TE CUENTE UN CUENTO?

     

    ¿QUIERES QUE TE CUENTE UN CUENTO?
    “El cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y se la llevó el viento. Cagó tres peloticas: una pa Juan, una pa Pedro y otra pal que hable primero”.
    Cuando se hace un proyecto de obra pública, ya se prevén los gastos que ocasionará la subida de precios y otras contingencias; tengamos en cuenta que desde que se inicia el proyecto hasta que se adjudica la obra, pasa demasiado tiempo. El precio se salida, es holgado. Luego, los que concurren a la subasta, hacen bajas suicidas. Esto es así porque tienen la completa seguridad que después se revisará al alza. De esta manera hay obras que duplican su precio final con respecto al de adjudicación. De ahí salen las mordidas. Hay otra modalidad de lucro añadido: dejar de ejecutar parte de la obra; ni que decir tiene que las calidades de los materiales empleados en la ejecución, no se ajustan al proyecto.
    Cuando en los 80 era el responsable del mantenimiento del alcantarillado en mi pueblo, siempre avisaba a Construcciones y Contratas. Una vez que los llamé para que de urgencia hicieran un desatasco, estaban ocupados en la refinería de petróleo de Escombras. Llamé a otra compañía cuyo trabajo fue una chapuza. El encargado de la compañía chapucera me llamó a un aparte y me ofreció el 10 % de la facturación; con ellos esta facturación, se hubiera triplicado. Era un pastón. Seguí avisando a Construcciones y Contratas; durante los cinco años que estuvieron trabajando en Librilla, una vez me invitaron a cenar (hablamos de la empresa las Koplowitz). Pero hay una consideración: si a mí me ofrecieron el 10 %, ¿qué les daban a los responsables de los sitios donde tenían la contrata? Como no tragué, puedo contarlo.
    En la Región de Murcia hubo una empresa decente que como no podía ser de otra manera, quebró; el propietario se tiró de un piso alto.
    Lo de las mordidas, no es de ahora; quizá se viene dando desde que se inició lo la obra pública. Lo que pasa es que ahora esto está generalizado y tenemos corruptos de todos los colores; a más cota de poder, más corruptos. También es que ahora se dice que vivimos en la era de la información.
    Se dijo que los alcaldes franquistas robaban, que se llevaban sus correspondientes porcentajes de las obras, y yo he conocido a alguno que sí lo hizo. Lo jodido es que en la actualidad tiene muchos unos sueldos desorbitados y además, roban.
    Aunque el jefe de los jueces diga que la ley está hecha para “robagallinas”, con la ley actual, se puede contar la corrupción. Lo que faltan son juzgados y jueces. Lo que no es de recibo es que la instrucción de una causa se eternice hasta que los delitos prescriben.
    De la prescripción:
    Fui a levantar un acta de obra ilegal de un chalet de muchos metros cuadrados y una hermosa piscina. El propietario, hasta se alegró al verme. Mientras escribía estaba sonriente, me firmó el acta y me dijo gracias. El Ayuntamiento tiene unos plazos para iniciar el expediente y presentarlos al juzgado. Si transcurrido ese plazo el Ayuntamiento no ha hecho nada, las acciones prescriben y con la misma acta que yo levante, hace la inscripción de obra nueva. Se va de rositas. No deja de ser burla de ley.
    Muchas obras de mi pueblo, se han “legalizado” de esta manera.
    Por lo que se ve, los especialistas en derecho comparado al servicio del Estado, no están finos. Hay países en que los delitos contra el Estado y sus instituciones, no prescriben nunca.

     

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